Motown: la ciudad de los hits.

“La ciudad de los hits”. Así era conocida la compañía discográfica Motown, fundada en 1959 en Detroit, Michigan. ¿Por qué es importante? La música tiene la fuerza de trascender por sí misma, pero de vez en cuando ha recibido ciertos impulsos para llegar a diferentes instancias y ser catalizadora de algo más que la mera música por la música. Motown fue uno de esos grandes impulsos, como parte importante de la integración racial de la música pop, al ser una disquera afroamericana que llevó el soul a nuevas instancias. Por eso es importante.

Y, como siempre, hay alguien detrás de todo ello. Se llama Berry Gordy (Jr.). Nació en 1929. Para el 59’, lo único que tiene en la mano son sus treinta años de edad. Sin dinero ni formación profesional alguna. Intentó ser boxeador y proxeneta, pero fracasó rotundamente. Fue a la guerra de Corea. Su matrimonio es un desastre, pero mantener a sus tres hijos es razón suficiente para conseguir dinero. Si por él fuera, se la pasaría todos los días haciendo lo que le gusta: frecuentar los lugares del jazz de su cuidad, Detroit.

De su pasión por aquella música surgió una idea promisoriamente redituable: abrir una pequeña tienda de discos de jazz. Berry estudiaba minuciosamente la revista Billboard, con el fin de saber qué es lo que más buscaba la gente, agregando recomendaciones de su propio gusto. Sonaba bien, aunque, extrañamente, la tienda quebró. Pero Berry es inteligente y se da cuenta de su error: el jazz no se vendía muy bien en un barrio donde los jóvenes se interesaban por la nueva música en boga: el rhythm and blues (o, simplemente, R&B).

Para la década de los cincuenta, el jazz ya no era la música popular y bailable que fue en las tres décadas anteriores. Había sido absorbido por otro tipo de instituciones, los blancos gustaban de él (principalmente gracias a Stan Getz) y, básicamente, ahora era más serio y pretencioso (al menos así lo veían los jóvenes).

Aquí fue donde el asunto racial cobró importancia para Berry Gordy. Ésa era la clave. El R&B era clasificada en Billboard como race music, dentro del Race Music Chart. Música racial. O sea, música de negros, empero, producida por blancos, relegada a un espacio aparte en los charts. Incluso Elvis Presley, el último gran nombre de la música, es un blanco tratando de cantar como negro, haciendo de las canciones de los negros grandes éxitos para niñitas blancas. A Gordy empezó a molestarle esta situación: si los negros habían inventado el R&B, ¿dónde estaban sus nombres en las listas de popularidad?

Y así, poco a poco, Berry Gordy se convirtió, quizá un poco inconscientemente, en uno de los primeros genios a la hora de producir y vender música. Primero se dio cuenta de que había que atender a las necesidades de la gente. Luego, dio prioridad a la condición de autor, sobre la de intérprete. O sea, se dio cuenta de que quien tiene los derechos de la música es el que obtiene el dinero. Después de todo, eso buscaba cuando empezó en el negocio de la música. Así copió un modelo en el que se había basado la música estadounidense: la separación entre quien produce la música y quien la publica. Motown se enfocó en lo primero.

Gordy contrató a un gran número de compositores en exclusiva, que producían canciones casi a nivel industrial. Y por otra parte, los intérpretes: cantantes de góspel desconocidos y estrellas pre-guerra olvidadas. En poco tiempo, afina su oído y se convierte en un gran descubridor de talentos, comenzando por Diana Ross, quien se convertiría en su amante (una de ellas). Compositores e intérpretes trabajaban por separado (división del trabajo), todo ello bajo el mando de Berry Gordy.

Así nació Motown, abreviación de Motor Town, como se le conocía a Detroit en ese entonces. Hablando de esta ciudad, habría que hablar un poco acerca de ella. En la época entre las grandes guerras, hubo un gran éxodo de negros desde el sur hacia el norte de Estados Unidos. Detroit fue uno de sus principales destinos. En aquella época era un enorme centro de fábricas, sede de la industria automovilística. A pesar de recibir gran parte del éxodo negro, en los cincuenta y sesenta aún era mayoritariamente blanca.

La gran mayoría de los artistas de la Motown pertenecían a la segunda generación de aquellos inmigrantes. Tenían una sólida educación musical, ya que desde los cinco o seis años habían entrado a los coros de las iglesias baptistas, donde sus padres u otros familiares eran pastores. Sin duda eso fue una gran ayuda, pero sin la visión empresarial de Gordy, Motown no hubiera llegado tan lejos como lo hizo.

Con el conocimiento adquirido a través de su observación de la industria musical, Berry Gordy le devolvió a esa misma industria sus sucias tácticas. Lo que hizo funcionar a Motown fue la música crossover: producida y controlada por los negros, consumida por los blancos. Los papeles se habían invertido. Esta estrategia de marketing le permitió a Gordy y a su disquera entrar por la puerta grande en la cultura estadounidense, de donde ya nunca volvieron a salir.

Ahora los negros ya no tenían que tocar en salas marginales donde nadie los veía ni escuchaba, o donde los de su misma raza no podían entrar. Ese crossover incluso se convirtió en el pretexto perfecto para romper las fronteras musicales, mezclando diversos géneros y estilos. Pero, a pesar de que el término da la idea de una unión de varias cosas, lo cierto es que ese no era el objetivo de Gordy. Él buscaba la defensa de la comunidad y el orgullo negro. Puro black power. Incluso se llegaron a editar algunos discursos de Martin Luther King y textos de los Black Panthers en disco bajo el nombre de Motown.

Pero, aunque la mayoría de los artistas y empleados de Motown eran negros, su objetivo era llegar al público blanco. Para ello, Gordy empleó algo que ya había ido funcionado con anterioridad en otros géneros como el jazz: para llegar a los blancos, primero le debe gustar a los jóvenes negros, que se vuelva hip (¿les suena familiar?). Así, sin escatimar en promoción, Motown se apoyó en una red de radios y clubes negros en auge. La estrategia funcionó, y ha sido copiada por otras marcas desde entonces, no sólo en la música.

Así, Motown fue un éxito rotundo durante toda la década de los sesenta gracias a los jóvenes de los suburbios, esos con cierto acomodo económico que abarrotan los clubes de baile y los drive-in. Berry Gordy había inventado la música pop. Todo antes de la revolución hippie. The Miracles, The Marvelettes, The Supremes (con Diana Ross), The Temptations y The Commodores (de donde surgió Lionel Richie) fueron los principales artistas de esta época.

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Y aunque venderle música de negros a los blancos ya se había hecho antes, la novedad de Motown fue el hecho de hacerlo intencionalmente, bajo el mote de música popular estadounidense. Ya no se trataba de liderar los charts de música negra, sino todos los charts. Nacía el mainstream en la música. Y, como ya dijimos, la base de la música pop: se daba más importancia a la emoción que provocaba la música mediante melodías tarareables, ganchos musicales, grooves amigables y, básicamente, motivos que atraparan el oído fácilmente. Se dejaron en segundo plano el estilo, las estructuras complejas y la inventiva. Incluso algunos negros reprocharán al sonido Motown que no sea lo suficientemente negro, que suene demasiado blanco (poppy, decían ellos).

Canciones cortas, de máximo 2.45 minutos de duración. Grupos de chicas o de niños (The Jackson 5), que parecen menos amenazadores para la clase media blanca de los suburbios. Aunque todo esto tenía propósitos meramente comerciales, indirectamente creó una estética, con valores que hoy siguen siendo inconfundibles como parte de la Motown.

Así como en Detroit funcionaban Ford y General Motors, paradigmas del capitalismo, Motown fue la versión musical de esas industrias. Producción en serie de hits. Marvin Gaye, Stevie Wonder y Michael Jackson fueron los productos posteriores de mayor relevancia. Nada más. Entre 1960 y 1979, Motown logró tener más de 100 títulos en el Top 10 de Billboard. Algo sin precedentes para una disquera independiente. Berry Gordy lo había logrado.

En 1967, ocurrió en Detroit una serie de motines que dejaron 43 muertos, 467 heridos, 7,200 detenidos y 2,000 edificios destruidos. Esto afectó a todas las industrias asentadas ahí, incluida Motown. Se habla del white flight, la huida de los blancos. Hoy la ciudad es 83% habitada por negros. La industria ha desaparecido por completo y la ciudad parece casi abandonada (cualquiera que haya visto Only Lovers Left Alive se dará una idea).

Casi como síntoma de la ciudad que la vio nacer, Motown siguió el mismo camino. En 1970, se mudó a Los Angeles. Sus mejores artistas se fueron a disqueras más grandes. Laboró hasta 1988, cuando Gordy la vendió a MCA. Hoy opera bajo Capitol Music. Pero la estrategia crossover de su creador funcionó más allá de lo esperado, como demostraría Michael Jackson con Thriller en 1982. Motown, haciendo popular la música negra, inventó la música pop.

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