“Dodge and Burn” de The Dead Weather

The Dead Weather

Dodge and Burn

Third Man Records; 2015

La particularidad de las bandas que tienen en sus filas a miembros de otras ya consagradas, es el sonido que crean; pues en ciertos puntos se asemeja y a la vez es totalmente diferente a lo que hemos escuchado con cada miembro en su respectivo proyecto. La esencia cambia radicalmente, y no es algo abstracto, es palpable, mejor dicho, audible.

Después de 5 años de su última producción, Sea of Cowards, el rock crudo de la súper banda The Dead Weather regresa con Dodge and Burn, el cual se asemeja a un balde de agua fría que nos hace vibrar por su potente sonido, que es aderezado por la sensual voz de Allison Mosshart.

No fue sorpresivosu regreso. A principios del 2014 Jack White daba probadas de lo que sería esta nueva producción, con el lanzamiento de un en un vinilo de siete pulgadas que contenía “Open Up” y “That’s Enough”, con la particularidad de ser exclusivo para los suscriptores de su disquera a través de The Vault.

Para aumentar la expectativa, en noviembre del mismo año fueron lanzados dos nuevos sencillos, “Buzzkill (er)” y “It’s Just Too Bad”, que fueron publicados de la misma forma que los anteriores, pero ahora se anunciaba formalmente que estas cuatro nuevas canciones serían parte de la nueva producción discográfica de la banda, la cual vería la luz un año después a través de Third Man Records.

Con un total de 12 Tracks, Dodge and Burn es un vaivén de sonidos que a cualquiera que se proclame gustoso por el rock, le fascinará de principio a fin. Con guitarras y bajos distorsionados, sintetizadores imperceptibles pero que sin ellos el disco sería otro en cuanto a sonido, la sensualidad y potencia de Alison Mosshart y la más que completa batería de Jack White y Jack Lawrence hacen que las expectativas se cumplan.

Desde el principio la rudeza está presente. “I Feel Love (Very Million Miles)” es una bipolaridad audible, ¿El título no encaja con el sonido?, si lo leyeramos en otro contexto por supuesto que no, pero combinada con las notas y la lirica en su totalidad, no importa en lo absoluto. El comienzo es un vaivén de velocidad que desemboca en “Buzzkill(Er)”, una especie de continuación a lo que veníamos escuchando; igual de potente en todo sentido.

“Let Me Through” adereza el disco con su ritmo y precisión en cada compás; un poco sencilla para lo escuchado anteriormente, pero que no desentona con lo hasta ahora escuchado. “Three Dollar Hat” rompe y prepara al oido a lo que viene después. Con Jack White en el microfono en diversas partes de la canción, nos remite a ese juego tan peculiar de voz y melodía que a este músico le encanta hacer en todos sus proyectos, con la diferencia que en esta ocasión no es protagonista totalmente.

“Lose The Right” es como un acento del disco. Condensa suavidad y rudeza por igual, sin dejar de lado ese ritmo tan marcado que resalta todos los elementos que generan la quinta pieza del disco. “Rough Detective” es colocada en medio de todo por la sencilla razón de ser ese quiebre que conjunta dos temperamentos vocales que no chocan entre ellos, al contrario, hacen una armonía muy diversa y nada desagradable.

“Open Up” regresa, de cierta manera, al comienzo del álbum. Guitarras precisas y fuertes, acompañadas de una batería y bajo que marcan y dan pie a toda entrada, acento y final en la canción. Comienza el quiebre de la placa, “Be Still es suave a comparación de sus antecesoras, pero tiene esa sensualidad que Alison sabe explotar y llevar a otro nivel en cada una de sus exhalaciones.

El camino continúa y nos topamos con “Mile Makers”, que nuevamente nos arroja a un ritmo constante y veloz que no da pauta para pararse a pensar que se escucha, pero que se disfruta sin pensarse tanto. “Cop and Go” y “Too Bad” condensan la esencia del disco que nos ha llevado como una montaña rusa sonora, con constante golpeteo, pendientes y resbaladizas bajadas que en un momento tienen que parar lenta y suavemente.

“Impossible Winner” baja todos los decibeles y nos sienta con un buen golpe, pero que nos da oportunidad de seguir conscientes mientras se reproduce en las bocinas. Melodía suave que nos demuestra que no siempre serán guitarrazos y potentes baterías, sino que hay un poco de todo, un poco de cada miembro que se refleja detenidamente en esta pieza con la cual el disco se despide.

Dodge and Burn es el ejemplo claro de la creación de expectativas que desembocan en un buen desenlace. La banda no se reserva nada, todas las ideas, evoluciones y nuevas formas de hacer música de cada miembro están plasmados en cada canción, pero que de una u otra forma dejan algo a deber, algo que esas grandes bandas nos pueden otorgar, pero que simplemente no cuaja al final o no permea totalmente al disco en su totalidad.

Una evolución palpable que se quedó esperando otra oportunidad para mostrarse, ¿No esperaban algo más? ¿Sonidos diferentes a los que nos tiene acostumbrados?, simplemente tenemos que esperar ese nuevo nivel en una banda que no le debe nada a nadie.

@JRoilan

CEO en Afónica Magazine l Periodista musical l Productor Audiovisual

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