Sound City: ¿Todos los caminos llevan a Dave Grohl?

David Eric Grohl, mejor conocido como Dave Grohl, es quizás una de las personas provenientes de Ohio más reconocidas a nivel mundial y que no requiere de mucha presentación. Desde su participación con Nirvana hasta su trabajo con los Foo Fighters, ha mostrado ser una persona que siempre da de qué hablar dentro del mundo musical. Sin embargo, fue en el festival Sundance del 2013 cuando Grohl se aventura a pasar del medio musical al cinematográfico; el resultado: Sound City.

Sound City es un estudio de grabación que nació a finales de la década de los sesenta. Pisos rotos, alfombra sucia de mal gusto por las paredes, rastros de cigarrillos en el suelo y un centenar de recuerdos son el cuerpo de lo que envuelve un estudio cuya alma se encuentra en la grabación previa a lo digital, es decir, un sonido analógico.

Cortes rápidos, al igual que un veloz ritmo dado por la música resultan en un documental dinámico, pese a la usual presentación de opiniones y anécdotas por parte de grandes personajes del mundo musical.

En cuanto a la cámara, algo que me gusta llamar “encuadre californiano que a la gente le gusta” aparece desde el inicio: un recorrido por carretera con videocámara vieja (posiblemente amarrada al auto y con la única indicación de “graba lo que se te aparezca enfrente”) hacia Sound City junto con colores muy de Instagram (no, no es Dogma 95) hacen el juego entre el sentido analógico y del pasado con los encuadres más fijos y de mejor calidad de las entrevistas.

La fórmula Grohl-Goss-Homme-Cronin-Ving-Rubin-Nicks-Springfield-Young-Reznor y demás… (respire) hace del audiovisual algo interesante en el que se puede conocer sobre el trabajo realizado durante los grandes años de Sound City.

Más que un soundtrack, como un producto resultado del mismo documental, Sound City- Real to Reel apareció como un disco de colaboraciones entre músicos como Trent Reznor, Josh Homme, Paul McCartney, Stevie Nicks, Dave Grohl (qué sorpresa) entre otros. La característica principal del álbum yace en tener su preview dentro del documental, reafirmando que Sound City fue más que un estudio, es decir, fue toda una meca musical en California (y que puede continuar).

La labor de Grohl como director se ve durante todo el documental. Si bien hay un recorrido histórico sobre los personajes y bandas más importantes que han caminado por los pasillos de Sound City, Grohl logra ponerse sobre todas las cosas como el centro de atención, transformándose en el santo que rescatará el sonido analógico del lugar frente a un despiadado mundo digital.

Mark Monroe es un nombre no tan conocido cuyo trabajo se encuentra a través de todo Sound City. Como escritor, Monroe logra encaminar un documental dinámico e interesante, y ello no es extraño siendo su trabajo principal sobre diferentes documentales y la búsqueda de nuevas formas para explotar éste género.

Sin duda, el documental apela al ámbito emotivo en el que quienes vivieron la segunda mitad del siglo veinte y quienes hubieran querido estar ahí, se ven conmovidos y emocionados por la magia existente dentro en un estudio de grabación; de cuando una atmósfera más amena y menos corporativa permeaba la industria musical.

Mucho se puede decir respecto a Dave Grohl. Los fanáticos de los Foo Fighters dirán que es lo mejor; los que se dicen amantes de la “buena música” darán por chavos a los primeros; y quienes hayan visto Tenacious D in The Pick of Destiny pensarán que, sin género de dudas, Dave es el mejor Satanás en una película que involucra a Jack Black y Kyle Gass. Sin embargo, es su forma de entender a la industria lo que en verdad le da derecho a sentarse en su trono de guitarras y Sound City es el documento perfecto.

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