El sonido de Seattle: Sub Pop Records

¿Dónde estaría Nirvana? ¿Qué hubiera sido de Seattle sin ella? A veces la música por sí sola no brillaría si no estuviera respaldada por una disquera. En la industria minera se necesita más que metales en bruto para que sea rentable: los diamantes necesitan ser pulidos, trabajados y después comercializados… por un especialista. Lo mismo pasa con la música, más cuando un nuevo género está en ciernes.

Seattle es la cuna del grunge, el hermano pequeño del rock y el punk; por ende, una combinación corrosiva, repetitiva, pero que gusta. En los ochenta, cuando creyeron que ya todo estaba escuchado, surgió este género que puso en alto a esta ciudad de los EEUU y, a la par, el nombre de SUB Pop se hizo popular.

Alguien tenía que monopolizar el sonido del grunge. En la dura batalla por poner orden, surgió Bruce Pavitt, un joven interesado por el sonido no comercial de la música (léase en tono de ironía) y fiel creyente de que hay niveles de talento. Pavitt contaba con un contexto del sonido grunge; su especialización en el movimiento y en el periodismo musical le dieron la idea de su vida: (léase rápido) mudarse a Seattle, fundar una revista que después no serviría del todo y convertirla en una disquera a la que llamaría Sub Pop.

Sub Pop surgió como una alternativa a lo convencional: se trataba de buscar un sonido diferente, especial y sucio, al diablo el pop y de paso el rock. Ellos (y digo “ellos” porque Bruce Pavitt se unió a Jonathan Poneman, otro fan de la música under y juntos invirtieron en Sub Pop) trababan de firmar a esas bandas que no habían alcanzado el auge del rock pero que habían madurado en el trayecto. Sub Pop pronto se convirtió en una disquera especializada, y sí, su primer cliente fue Nirvana.

Kurt Cobain y compañía tenían todo lo que Sub Pop buscaba: un sonido “diferente”, espontáneo y algo dramático; claro, eran Nirvana. Bleach –primer álbum de la banda– fue lanzando en 1989 y junto a él, la disquera se coronaba como el hada madrina de las bandas de Seattle; poco después llego al sello Soundgarden (en realidad ellos llegaron un año antes que Nirvana pero con un contrato muy bajo), pioneros del grunge y grandes genios del sonido. Soundgarden grabó Screaming Life y Fopp, dos EP que fueron sus cartas de presentación.

Tan rápidos como espontáneos, las dos bandas crecieron en la industria musical a tal grado de convertirse en los dueños del inicio de la década de los noventa. Por su parte, Sub Pop se hizo de fama internacional muy velozmente. Toda la escena musical de principios de los noventa quería pertenecer al sello discográfico, ya que tenían buen ojo para invertir en los proyectos.

Como era de suponer, Nirvana dejó a la disquera especializada y se fue a producir en millones sus discos; lo mismo sucedió con Soundgarden: se fue a las filas de SST Records para expandirse mundialmente. Sub Pop se quedó sin dos de sus bandas más importantes de la época, pero todo el panorama de la industria musical apuntaba a que lo mejor venía después.

El después nunca se hizo presente. La música sufrió grandes pérdidas de dinero al inicio de los noventa, lo que produjo que Sub Pop disminuya su matrícula y sus contratos. Babes in Toyland, Blood Circus y Sebadoh fueron de los contratos más aplaudibles de la década y los últimos que Sub Pop género antes de 1994, cuando Bruce Pavitt decidió abandonar la disquera.

El sello de “música especializada” entró en un proceso de congelación, no total, pero sí lento. La partida de Pavitt dejó al resto de los socios con miles de propuestas y contratos que seguir. Sub Pop firmó a Sunny Day Real Estate, la última banda que deja notar el tema esencial de la disquera: encontrar sonidos diferentes y crujientes. Así inicia un nuevo concepto musical de bandas pop/rock/grunge/más pop denominado emo (?) y nuestra gran disquera de Seattle es absorbida financieramente por Time Warner.

Sub Pop es una muestra de esa lucha constante que tienen las disqueras independientes contra los grandes consorcios musicales, que aunque no tenían tienen un concepto bastante claro y profesional de lo que producen sus rivales, ofrecen el doble en los contratos o las giras. Sin embargo ,hoy Sub Pop tiene en su estante grandes promesas musicales como Band of Horses, Beach House (algunos discos), en algún momento The White Stripes y su gran logro Iron & Wine.

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