Them Crooked Vultures. Made in GOOD.

Siempre se ha cuestionado fuertemente si el rock puro existe o existió en algún momento de su aparente corta vida. Y la verdad, no es algo que realmente sea fácil de explicar, responder o aceptar.

¿Led Zeppelin era una banda de rock?, ¿Kyuss era una banda de rock?, ¿Foo Figthers? NO

Tajantemente podemos responder estos cuestionamientos, pero como todo en la vida, nada es blanco o negro; simplemente, de hecho hay tantos grises que definitivamente deberíamos replantearnos todo eso a lo que le hemos dicho que no, solamente por no llenar cada requisito pedido.

Pero regresemos a lo nuestro…

El rock y los Them Crooked Vultures

La definición que amablemente nos brinda Wikipedia para el rock es la siguiente:

“Estilo musical nacido en la década de 1960 como derivación del rock n’ roll y que se caracteriza por el empleo de melodías y ritmos complejos, con una instrumentación bastante fija y con un sonido enérgico subrayado por la potencia de sus instrumentos, todo ello a menudo ligado  a una actitud antiautoritaria y provocativa.”

Entonces, si somos puristas, (aunque hablemos de la definición wiki) nada en la vida es rock.

Pero “el rey” ha hablado:

“No creo que (el rock) muera por completo alguna vez, porque tendrían que hacer algo extraordinariamente bueno para que eso tome su lugar” Elvis Presley.

¿Entonces sí hubo o no? Sí, pero regularmente nadie que ahora diga que no, lo vivió. Por añadidura, mantendremos la pauta de que: el rock existió, existe y existirá durante un buen rato.

Y de ese modo me atreveré a aseverar que de algún endemoniado modo, el rock del siglo XXI tiene con qué defenderse; realmente nunca será tan crudo como todos (en el imaginario de alguien) querríamos, pero sin dudarlo vive momentos que muchos artistas quisieran tan si quiera soñar.

A esto habría igualmente que dejar muy claro lo siguiente: ya no hay –casi– nadie de esa “vieja escuela”, cuya alma preferiría la muerte antes de vender su arte.

Porque en teoría el rock es eso: arte. Un arte del tipo que definía Robert Bresson: “No hay arte sin transformación”.

Digo esto porque la transformación-comercialización es uno de los principales factores que los detractores del hecho de que el rock vive, aún, utilizan para desacreditar todo aquello que llena un estadio o un festival por más de 200 dólares y, aunque desafortunadamente ésta trasformación parezca más un cáncer que un avance digno, nos ha traído joyas como la sideband liderada por Josh Homme, los: Them Crooked Vultures (TCV).

Un maldito trio de cuatro.

Por allá del 2009, Josh (Kyuss, Queens of Stone Age, Eagles of Death Metal) andaba con muchas cosas en la cabeza y decidió juntar a su compañero de generación grunge, Dave Grohl (Nirvana, Foo Fighters), junto a uno de sus ídolos musicales, John Paul Jones (Led Zeppelin), para formar un grupo musical (o de cuervos) que tocarían al más puro estilo de… los sonidos que por separado habían creado y amalgamarlos como uno solo.

Muchas de las personas que sabían del “supergrupo” antes de la salida del mismo al mundo musical lo catalogaban como algo que nunca se había oído y sin duda mucho tenían de razón.

Su primera presentación en vivo fue en Agosto por lares de Chicago hace ya más de 6 años; la cual contaría con la adición del cuervo no-oficial, Alan Johannes, cuya participación en vivo haría concretar casi por completo la experiencia que los TCV intentaron plasmar en su álbum homónimo, Them Crooked Vultures, trabajo que llegaría poco después de dicha presentación; para ser exactos, el 16 de Noviembre (2009).

Aclamado en su mayoría, el álbum de los Vultures ha sido colocado como uno de los mejores de aquel año, razón que posicionaría a la banda como una de las mejores en el ramo de proyectos alternos y que generaría un tour con una duración de alrededor de un año.

Y es que su sonido, más allá de parecer pesado o ecléctico al juntar tanto ‘material’, poseía la capacidad innata de proyectar el fin de una década que nos había traído de todo.

Desde el fin de Blur hasta la aparición de los Arctic Monkeys, desde Animal Collective hasta The National, entre muchísimas otras cosas, obviamente, pero no deja de ser un todo que mantenía ese extraño sonar de la primera ronda musical del nuevo siglo.

Es entonces que surge la duda de cómo este mix de generaciones se ha vuelto el rock de nuestros días…

Muy simple: la banda no es nada del otro mundo, pero sí algo que hay que rescatar de ese vacío que aun intentamos definir como nuestra (presente) escena; son el formato ideal de una superbanda y mantienen elementos que son una bomba sonora para cualquiera con gusto afín por las guitarras.

Dicho de otro modo, lo que hoy en día podemos disfrutar como rock es esa diversión y experimentación que músicos de otros años descubren día a día con las nuevas bandas que nacen o se generan a través de su imaginación. Así mismo, podemos notar como es que estos viejos conocidos influencian de manera omnipotente a los músicos de ahora.

Esto tampoco dicta que todos sepan explotar de buena manera lo aprendido. Pero sin discusión, pusieron de manera poco decorosa (he de admitir) en stand by este apocalíptico sentir de la desaparición del rock; lo digo así porque se mantiene ese feeling hasta nuestros días.

La última y nos vamos

Como casi todo el mundo sabe, después de concretar la gira en 2010, la banda se “separó” y los más jóvenes se dedicaron de lleno a otros proyectos entre los que se incluía el regreso de los Foo Fighters por parte de Grohl y la producción del cuarto álbum de estudio de los Arctic Monkeys, Suck It And See (2011), por parte de Homme.

De ahí, poco y nada hemos sabido de una fecha exacta del regreso de la superbanda, pero que suena también como un “muy pronto”, añadiendo que justo ahora Joshua entró de nuevo en activo con su otra banda, Eagles of Death Metal, y que QOTSA se encuentra en un receso largo; además de que Grohl no logró nada nuevo con su Sonic Highways, octavo álbum de los Foo, y se encuentra más que interesado. Como colación también podemos decir que Led Zeppelin no tiene planes y Johannes se dice más que listo para regresar a los escenarios con sus rimbombantes amigos.

Así que no queda más que esperar y ver si ésta fina superbanda nos regala una nueva joyita antes de terminar el cuarto lustro del siglo en cuestión.

Those who fear music are dangerous || CDMX || Periodista musical

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