Check-in: “Marks to Prove It” por The Maccabees

The Maccabees

Marks to Prove It

Fiction Records; 2015

Hay bastantes razones para dejar de creer en las bandas de “hoy”, y es que, probablemente, la poca continuidad en cuanto a la calidad de las producciones es una mella grandísima como para dejarla pasar tan fácilmente. Por ende, las bandas comunmente se lanzan al pozo sin fondo de “la innovación” e inexplicablemente la situación, en vez de avanzar, se estanca por periodos de al menos una década; rezagando a agrupaciones cuyo inicio se da mitad de la misma.

Obviamente no es el caso de todas, cuya excepcionalidad se nota cuando realizan una búsqueda, la búsqueda de un sonido propio en lugar de uno “nuevo”; y aunque cientos de personas cataloguen esto como “medianidad” o mediocridad, aun con esto hay ciertas bandas “elegidas” que gozan de un progreso más que agradable mientras el tiempo sigue pasando.

A esto habría que agregar, de la misma manera, que no todas las bandas que tratan y “tratan” a través de los años logran dicho suceso; por esa misma razón también hay grupos longevos que se quedan en esas de “el montón” y su trascendencia reside únicamente en la canción pegajosa de algún verano aburrido.

Vamos, con ello tampoco se enaltece a todos los escasos miembros de esta oleada “exitosa” del nuevo siglo (2001-10), porque habría que separar determinantemente a los que venden entradas de los que atascan firmas de autógrafos, de los que tienen millones de fans en Facebook y a los que llenan en letras pequeñas los carteles de los festivales más rimbombantes del mundo; y aun con estos grandes parteaguas tendríamos que segmentar más y más para encontrar a los “elegidos”, debido a esto, la búsqueda se vuelve un bucle infinito.

Por ello, bandas como The Maccabees -muy en su presente- suelen ser ignoradas en el plato de las “grandes” del siglo XXI, y tanto a ellos como a otros se les pierde de vista al darse por hecho su nulo avance desde su punto de partida (tampoco digo que fueran acreedoras a la grandeza desde su primer sencillo, pero los prejuicios siempre están a la orden del día), cosa que se vuelve factor en prontas rupturas y/o trabajos precipitados que dejan a la industria musical en general y que se refleja con bandas o discos efímeros –en todo aspecto–, repercutiendo así en el desarrollo de otras agrupaciones o proyectos musicales del mismo nicho o camada musical, tanto geográfica como sonoramente.

De los mencionados, los líderados por Orlando Weeks y oriundos de Londres se salvan curiosamente hasta ahora que estrenan su cuarto larga duración, [Marks to Prove It (2015)] porque en éste reafirman lo que hicieron en su Given to the Wild (2012); aunque no precisamente por su sonido o la grandiosa evolución que tuvieron, sino por la capacidad de reacción y acción para adherir todo lo hecho en sus tres trabajos anteriores, independientemente de contar con ese puñado de himnos pasajeros como lo fueron: ‘Toothpaste Kisses’, ‘Love You Better’ y ‘Pelican’.

“Himnos indie” producidos como requisito necesario para no desaparecer en el mapa.

Es así como pese a varios y medianos acontecimientos, además de algunos problemas como banda, continúan una carrera que se equipara a la de bandas como los franceses de Phoenix, cuyo único logro tangible es su Wolfang Amadeus Phoenix, que funge como su cuarto disco de estudio y que no llegó sino hasta una década después de iniciada la carrera de los liderados por Thomas Mars, dejando claro que cualquiera con algo de talento puede tener un buen álbum -¿o no?-.

El dato duro podría ser que solo los de Versalles son headliner de múltiples festivales, como dije, puede ser gracias a lo viciado de la industria; pero entonces el Marks to Prove It podría fungir como su trampolín y/o volverse un salvavidas para los ingleses para llegar tan lejos como lo imaginen (suenen).

La duda ocurre porque la mayoría del tiempo se necesita más que un buen sonido para “lograrlo”; y pese a todo esto en contra, los de Brighton supieron abordar cada aspecto bueno y malo dentro de su nuevo álbum, cohesionando así maravillosamente los diez años de música que llevan juntos y logrando un avance que concreta esa salida de un “grupo como cualquier otro” (sic).

Ahora bien, como en todo álbum respetable, hay sencillos fácilmente detectables y canciones que en honoris causa pasarán a la memoria de muchos (‘Spit It Out’); pero también cuenta con alguna que otra participación que será sello de recuerdos (Something Like Happiness); y con esa que hará prender las LED de los smartphones en más de un recinto (‘Dawn Chorus’).

Englobaron de modos poco explotados muchísimos aspectos bastante resaltables, tanto en las letras como en el feeling, o en instrumentos como el piano o las trompetas, cuya fusión con la agradable voz de Weeks logra generar una increíble experiencia que se disfruta a lo largo de las 11 pistas que forman el álbum, razón que nos hace señalar al álbum de los Maccabbes como uno de los mejores en la segunda mitad del 2015.

De esta manera, será indiscutiblemente necesario presenciar el acto que darán en vivo para llevar, más que el álbum, su carrera, su ahora sonido maccabbe y todo lo que conlleva volverse una banda “respetable”, verlos en lugares y letras más grandes debe ser obligatorio, ¿headlines?, habrá que esperar.

La prueba definitiva vendrá en su siguiente trabajo, pero ahora queda más que claro que hay todavía cosas por ver, escuchar y sentir por parte de los ingleses, pero no solo existe la invitación en cuanto a los Maccabees, si no con todas esas bandas “nuevas” (medio conocidas) y de esas otras cuya aparición todavía dista de ser conocida.

+Las recomendables: ‘Marks to Prove It’, ‘River Song’ y ‘Pioneering Systems’

@TheFrankSpoons

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