New romantics, los hijos alegres del punk

Al menos en los últimos 50 años, Inglaterra ha sido cuna de diversos movimientos contraculturales importantes: skinheads, punks y goths, han formado parte de ese compuesto social alterno donde, en pocas palabras, la característica principal era un distanciamiento considerable con el statu quo, resultado de una profunda insatisfacción con su situación presente, o bien, de desacuerdos sociales y políticos.

A pesar de que en aquellas tribus urbanas había notables diferencias en cuanto a ideologías y formas de manifestarse, existía un vínculo estrecho que los caracterizaba: todos utilizaron la música como medio de expresión donde daban a conocer un mensaje genérico de descontento.

En los ochenta ese contenido no fue así, o, al menos, un gran porcentaje de músicos británicos de esta década no pensaba en transmitir un mensaje abiertamente contestatario, y como consecuencia se situaron fuera del debate político.

¿Y que había sido del punk? ¿Evolucionó, o se diversificó hacia otros lados? Básicamente ambas cosas, pues finalmente el punk más primigenio sufrió su inevitable desgaste. Algo que empezó propiamente underground, pasó a doblegarse a terrenos más comerciales, desvaneciéndose poco a poco de su esencia “inmaculada”; aunque tampoco marcó su fin.

Por una parte, los punks más recalcitrantes siguieron abrazando la ideología y el espíritu del “Do it yourself” (que implicaba trabajar de manera autónoma e independiente sobre los aspectos más fundamentales de la vida cotidiana, así como en la producción artística). Otros, sin darse cuenta, ayudaron a cimentar el denominado post-punk, dando lugar a una escena que, para ese entonces, resultaba compleja de definir: el goth.

La contracara llegaría cuando, a inicios de los ochenta, los recién apodados new romantics, desilusionados con la contracultura rebelde, habían emigrado de dicho movimiento para guarecerse en el multidimensional escenario de la new wave. Sin embargo, dado que en esta época el contenido subversivo dejó de ser el motor para gran parte de la subcultura, la nueva filosofía de estos “hijos desintoxicados del punk” se expresó a través de un narcicismo exacerbado que se conjugaba con una extravagante forma de vestir y una exaltación festiva.

El lugar donde se condensaría todo ese movimiento fue en el singular club londinense llamado Blitz, un sitio que acogió no sólo a una nutrida gama de músicos que apenas daban comienzo a sus carreras dentro de la escena pop, sino que también permitió la integración de personas con inclinaciones sexuales diversas, posibilitando un grupo más heterogéneo y una apertura más libre a la incorporación de sectores (en ese entonces) excluidos.

Pues bien, todos ellos fueron conocidos como blitz kids, los cuales pretendían distinguirse por su originalidad a través de su singular vestuario, los peinados estilizados, y por ser poseedores de una identidad que querían sentir como propia, muy diferente a la actitud desenfadada de los punks. Fue así que, por medio de todo lo anterior, erigieron una moda muy versátil ante una época que consideraban un tanto anticuada, en parte por el carácter ya envejecido del rock y por la agitada década que dejaba el punk.

El new romantic se empapó de varias vertientes musicales, sin embargo, la influencia más inmediata vino de las múltiples facetas que atravesó David Bowie en sus años más icónicos durante los setenta: la figura andrógina del glam rock, su lúcido funk, y la bohemia electrónica del krautrock.

El momento más significativo llegó cuando en 1980, justo a la par de la etapa new romantic, sale a la venta Scary Monsters (and Super Creeps), un disco más flexible y lúcido que colindaba mucho con la identidad de los blitz kids. El éxito rotundo que tuvo el sencillo “Ashes to Ashes” de dicho álbum, sintetizaba la imagen y la esencia de esta generación. El video es una muestra clara: Steve Strange, líder de la extraordinaria banda Visage (acompañado de algunos miembros del Blitz), salen ataviados con prendas negras, sombreros holgados, y reverenciando los pasos del camaleónico Bowie, quien camina al frente liderando al conjunto y con actitud patriarcal. Todo esto indudablemente representó un gran momento para toda aquella juventud y un punto de partida a lo que devendría en lo posterior.

Los blitz kids persiguieron un estilo de música bailable que los alejara del ajetreo del mundo externo y así sumergirlos en un estado de excitación momentánea junto con la ayuda de algunas prácticas adictivas. No obstante, consagrase a este tipo de excesos tiene sus agravios, y precisamente por ello, los new romantics vivieron su momento de manera rápida y efímera. Steve Strange y Boy George, dos de las figuras más emblemáticas de aquella escena, sucumbieron ante las adicciones de la cocaína y la heroína, acarreando una consecutiva fragmentación del movimiento a mediados de los ochentas.

Lejos de ser una subcultura con una estricta ideología radical, los nuevos románticos deseaban ser reconocidos bajo prismas favorables y presentarse a los demás de forma atractiva y arrogante, pero ante todo, bajo un aura rejuvenecida y novedosa, imponiendo un estilo de moda y una visión más optimista en comparación de su predecesor punk o de su oscuro contemporáneo goth.

La música new wave de su época no sólo reflejaba la visión un tanto futurista de sus allegados, sino que los distanciaba con los lúgubres sonidos del darkwave y la actitud abatida de sus representantes. Mientras los goths daban al mundo un sombrío mensaje de decadencia, los new romantics quisieron inaugurar la etapa de los ochentas de la mejor forma posible (aunque esto supusiera una postura más condescendiente con los dilemas de su contexto), pero eso sí, estimulando un homenaje al egocentrismo y al culto a la personalidad. A pesar de su poca durabilidad, el new romantic fue ante todo una escena que sirvió como mecanismo de escape, pero también ayudó a moldear la identidad más pasajera y fugaz del pop británico ochentero.

Discografía recomendada:

Gary Numan & Tubeway Army – Replicas (1979)

Japan – Quiet Life (1979)

Visage – Visage (1980)

Ultravox – Vienna (1980)

Talk Talk – The Party´s Over (1982)

Culture Club – Colour by Numbers (1983)

Duran Duran – Seven and the Ragged Tiger (1983)

Canciones para entrarle al new romantic

David Bowie – “Ashes to Ashes”

Visage – “Fade to Grey”

Culture Club – “The War Song”

Japan – “Life in Tokyo”

Duran Duran – “Planet Earth”

Spandau Ballet – “Gold”

Ultravox – “Dancing with tears in my eyes”

Talk Talk – “It´s my Life”

Marilyn – “Calling Your Name”

Adam & The Ants – “Stand & Deliver”