Berlín 76-79: David Bowie, Iggy Pop y Brian Eno

De 1976 a 1979, Berlín, aún dividida por el muro, fue la cuna creativa de David Bowie, Iggy Pop y Brian Eno. En un departamento lleno de drogas, sexo y rock and roll, los tres músicos lograron complementarse para crear música icónica: la trilogía de Berlín de Bowie y los álbumes solistas de Iggy Pop: The Idiot y Lust for Life.

Para 1976, las drogas habían cobrado su factura en David Bowie e Iggy Pop, quienes vivían en Los Ángeles y mantenían una amistad. En un intento de salvación, Bowie sacó a Iggy Pop de rehabilitación y lo llevó a su tour Station to Station. Al finalizar el tour, David Bowie decidió vivir en Schöneberg, una zona alejada donde podía vivir en el anonimato. Iggy Pop sufría la segunda separación de The Stooges y se hospedó con Bowie.

Mientras el par de amigos se instalaba en Berlín, Brian Eno trabajaba en Tracks and Traces, el tercer disco de Harmonia, una súper banda alemana de krautrock formada por Michael Rother de Neu! y Hans-Joachim Roedelius y Dieter Moebius de Cluster. Las grabaciones de este álbum se perdieron y salieron a la luz en 1997 bajo el nombre de Harmonia ‘76.

1977 fue el año más productivo para ambos músicos. Con la producción de Tony Visconti y colaboraciones de Brian Eno e Iggy Pop, David Bowie lanzó Low en enero, el álbum que le abrió los ojos y le enseñó una nueva manera de ver el mundo. Low es un material minimalista y mayormente instrumental donde se nota la influencia de Kraftwerk y la música ambient de Brian Eno.

En marzo de 1977, Iggy Pop debutó como solista con The idiot bajo la producción de Bowie. Es notoria la misma influencia y el estilo que Bowie capturó en Low; de hecho, existe cierta controversia sobre las composiciones: se suele atribuir la música a Bowie y las letras a Iggy, pero no se puede asegurar nada. Después de un pequeño tour, ambos decidieron hacer otro disco en tiempo récord. En ocho días se grabó y se mezcló Lust for Life, posiblemente el trabajo más reconocido de Iggy Pop.

Por otra parte, mientras Low había sido un disco planeado, David Bowie regresó en el verano a los Hansa Studios para grabar “Heroes” con el mismo equipo. Tony Visconti lo describe como un álbum casual donde la mayoría de las canciones quedaban listas en la primera toma y no se necesitaba tanto trabajo. Aunque “Heroes” se considera ahora como una de las producciones mejor logradas de Bowie, en su época no fue tan aclamado.

1978 fue un año dedicado a las giras y a la composición. David Bowie se concentró en componer para Lodger, la última pieza de la trilogía de Berlín. Ya no contó con el apoyo de Iggy Pop, pero sí con el de Brian Eno. Como los discos anteriores, Lodger es muy diferente: es un álbum conceptual sobre un viajero. Carece de piezas instrumentales y se dice que es el disco más amigable de la trilogía porque se acerca al new wave y al pop. A pesar de no contar con la colaboración de Iggy Pop, ambos escribieron canciones que terminarían en el trabajo de Bowie de los ochenta.

La década terminó y el tiempo en Berlín también. Mientras David Bowie e Iggy Pop regresaban a Estados Unidos, Brian Eno alternaba entre América y África. Bowie se estableció en Nueva York e Iggy trabajaba en su autobiografía. Sin duda alguna, lo más representativo de este periodo es la trilogía de Berlín: incluso David Bowie considera que es su trabajo mejor logrado. No importan las decisiones que David Bowie tome, siempre tendremos la satisfacción de regresar al Berlín de finales de los setenta.