Sirenas en Memphis

Es peculiar la forma en que recuerdo algunas películas. No sé si odiarlas o amarlas por hacer difusión de lugares increíbles (a los que no he podido ir). Desde que vi Los amantes del círculo polar (1999)muero por ir a Laponia; o cuando vi Je t’aime París (2006) me quedé con ganas de besar la tumba de Oscar Wilde.

Indudablemente, la películas desde hace mucho nos invitan a salir de casa. De no ser así, esa maravillosa secuencia de Dreamers (2003) en la que Eva “ojos de nereida” Green corre de la mano de Louis “papito” Garrel y Michael “mi amor” Pitt, reproduciendo la secuencia de Bande à part de Jean Luc Godard cuando los tres jóvenes corren por el Louvre, no existiría.

Ahora dedicaré un espacio a un lugar particular. Las sirenas del lugar son dos grandes de la música, quienes llaman a los viajeros a perderse entre sus caminos. Dos cintas, dos directores, dos grandes y una constante: la música en Memphis. Mystery Train y Elizabethtown. Jim Jarmusch y Cameron Crowe. Elvis Presley y B.B. King.

Mystery Train es una cinta de 1989 capitularmente dividida en tres partes: “Lejos de Yokohama”, “Un fantasma” y  “Perdidos en el espacio”. La primera trata sobre una pareja de japoneses (Youki Kudoh y Masatoshi Nagase) fans de Elvis. La segunda sobre una viuda italiana (Nicoletta Braschi) que queda atrapada en la ciudad y la tercera es sobre las desgracias de un imitador de Elvis (Joe Strummer).

A pesar de que en esta cinta resulta obvio que se hablará un poco sobre la historia de Memphis porque por eso los dos japoneses están ahí, está envuelta en un halo de misticismo, una atmósfera que, si tuviera, evocaría un sabor; o una sensación, que sería “Blue Moon” de Elvis Presley.

Elizabethtown (2005) cuenta con una trama completamente diferente: un yuppie (Orlando Bloom) ha fracasado en una empresa de zapatos; su padre ha muerto y debe viajar a su pueblo para recoger sus cenizas. En el camino conoce a una azafata (Kristen Dust) quien al final de su viaje le regala un croquis con una selección de álbumes y lugares por visitar, un playlist de carretera y un estado anímico para cada tramo.

Sirenas espaciales, vaporosas y envolventes. Faros de la música, Elvis y B.B. King. Encrucijada de historias, con letra capital o sin ella, los momentos que nos significan o nos construyen sobre la marcha, el camino como historia de difusión turística: la vida.