Who the F*** Are Arctic Monkeys?

Posiblemente estamos ante la banda más fructífera que el nuevo siglo nos ha dado. Tal vez sea esa banda que además de tener de su lado la suerte, tenía un poco de talento de sobra. ¿Qué más podemos decir?… Tienen todo: el carisma, la energía, el sonido, tuvieron un fortuito MySpace. TODO. Además, claro, de contar con uno de los escritores de canciones más prolíficos y elocuentes de los últimos años y con uno de los considerados mejores bateristas del mundo.

 

¿Qué banda no quisiera ser como los Arctic Monkeys? ¿Quiénes no darían todo por un Alex Turner? ¿Por un Matt Helders? ¿Por un Jamie Cook o por un Nick O’Malley? ¿Probar ser el “jala-cables” de sus giras?

 

Vamos, con ello no quiero decir que sean del agrado de todos, ni que tengan fanáticos en cada rincón del mundo, ni que sean la mejor banda de la época. Pero sí que son la banda de la que todos conocen su existencia. Así que no, ya no te puedes sentir especial si conoces a los Arctic.

 

¿Los Beatles del nuevo siglo?

No. Odiaría pensar que son una banda que algún día será llamada la influencia más grande del siglo XXI. Pero todo puede suceder.

¿Por qué no?

Los Monkeys son –esperemos- una banda que romperá esa clase de nombramientos y que, a pesar de que ya son una referencia musical, ojalá sean olvidados por muchos y que, como sus connacionales de Pulp, sean solo una banda más; claro considerada así por el pópulo, aunque bien sabemos que son más que eso, sin discusión.

Además, basta con decir que los fenómenos musicales mediáticos suelen ser muy distorsionados: teorías de conspiración, rumores que solo existen para aumentar la fama, colaboraciones estrafalarias y/o estandarizadas; además de que, obviamente, ya te los encuentras hasta en el cereal.

Por razones obvias, esto es malo para algunos, bueno para otros, pero algo en lo que hay que hacer mucho énfasis es en que, al ser sumamente populares y comerciales, suelen ser desvalorizados debido a la constante petición de mantenerse vigentes o en el gusto del público que ahora mantienen.

¿Por qué no han llegado a ese grado?

Quizá es y será por el mismo Turner: su carácter, la manera en que se dirige a la prensa, etc. En conjunto, son los rockstars de la década, tienen ese tinte “rebelde” que a veces suele incomodar a los medios o al pop, mundo en el que se mueven. A eso hay que agregarle que estamos en una era donde todos debemos ser recíprocos y agradarle a todos. ¿Por qué? No tengo ni la más remota idea.

Otro motivo es que aún no se cumple ni una década de su primer elepé, y, aunque el éxito que mantienen es digno de una generación, faltan por pasar una de las barreras más grandes: el tiempo.

Los Monkeys son una banda que hasta ahora han sabido manejar su tiempo. Cinco discos en menos de diez años se dice fácil, pero muchas bandas en la década no han logrado ni un segundo disco bueno. Ya sé, no todos sus discos son de altos estándares, pero siempre han tenido una calidad digna de una banda “grande”. Le guste a quien le guste.

Compitiendo siempre con genios en los años de lanzamiento de sus discos, los acereros ingleses han sabido defenderse estando al nivel de discos como estos:

  • 2006 Eyes Open, Snow Patrol; BH&R, Muse; In/Out, The Kooks; Back to Black, Amy Winhouse
  • 2007 In Rainbows, Radiohead; Era Vulgaris, QOTSA; Volta, Börk; Icky Thump, The White Stripes
  • 2009 Quiet, NIN; Manners, Passion Pit; Wolfgang Amedeus Phoenix, Phoenix; Backspacer, Pearl Jam
  • 2011 Wasting Light, Foo Fighters; Velociraptor!, Kasabian; Biophillia, Björk; 21, Adele
  • 2013 The Next Day, David Bowie; Holy Fire, Foals; Random Access Memories, Daft Punk, Reflektor, Arcade Fire.

(Por cierto, el 2013 fue un gran, gran año, ¿no?)

Es por ello que, aunque haya bandas que generan más talento y contenido que los Arctic, se ve difícil que alguna de las mencionadas dé señales pronto. Incluso podríamos hablar de que regresarán todas juntas en un par de años, peleándose dichos lugares de grandeza entre sí, y de otras que posiblemente jamás alcancen el nivel mostrado, o que alguna no considerada dé un salto impensado (sin contar, claro, con que alguna proveniente de otro siglo venga a salvar a la industria). 

¿Siempre fue así? ¿Ese lugar en la industria era de ellos? ¿”AM” Forever?

Todo parece indicar que sí, pero eso es solo lo que nos dicta el ahora. Contemos un poco de cómo es que esta banda se lo ganó.

Se dice que son una de las bandas que llegaron a ser conocidas gracias al Internet, más específicamente, a MySpace. También se dice que ellos ni sabían qué era eso (ajá) y fueron exclusivamente sus fans que subían audios… pero en el 2005, desgraciada o afortunadamente, todo podía ser.

Un EP después, más fans, carisma, un tren, y qué sé yo, les bastaron para que algunos pares de disqueras se pelearan por sus servicios. Como siempre, hay una que gana y la vencedora fue aquella perteneciente a Laurence Bell y Jacqui Rice: Domino Records Company.

Sin duda, una sabia elección por ambas partes, ya que, gracias a los de Sheffield, la disquera colocó su primer sencillo número uno en los charts ingleses con ‘I Bet You Look Good On the Dance Floor’ del primer álbum de la banda: el alabado Whatever People Say I Am, That’s What I’m Not (2006). Y, gracias a la disquera, Turner y compañía pudieron seguir con la mayoría de sus ideas y conservar su sonido, ya que se encontraban dentro de una disquera nombrada como ‘independiente’.


Es esta, para algunos, la era más impresionante de los Monkeys. Para otros (me incluyo), solo la esperanza de que la música volviese a tornarse consciente, evolutiva y constantemente de gran calidad, dícese, nuevamente en más de un disco bueno.

Después de su afamado álbum debut  y enrachados, lanzaron su segunda producción: Favourite Worst Nightmare (2007), que terminó por consolidar aquel gran debut ante un público que parecía falto de propuestas en aquellos años. Poco después, Richard Ayoade (The It Crowd) se encargó de dirigir el Live at the Apollo en Manchester, que, como suele pasar con los directos, les dio más de lo prometido y cerró una gira que presentaba mundialmente a la banda que hoy en día conocemos de sobra.

Un par de años después lanzaron Humbug (2009) con James Ford en la producción, que, si bien marcaba una pauta en cuanto al sonido, cortesía también de Josh Homme, era a su vez la pauta que los trajo por primera ocasión a México. Para ser exactos, ocurrió el 21 de Abril de 2010, en un paraje que, si bien era sumamente extraño como lo es el estacionamiento del Estadio Azteca, también consolidó la cantidad de la ‘fanaticada’ mexicana y la calidad de aquellos que a la fecha siguen y seguirán diciendo: “Yo fui al primer concierto de los AM en México”.

En el 2011 regresaban al estudio con James Ford en la producción. Cabe señalar que éste es el segundo álbum de estudio grabado fuera del Reino Unido: Suck It and See es un disco que, se dice, comenzó a ‘americanizar’ el sonido de la banda, y con ello los tonos y letras románticas predominaron durante cada b-side y sencillo lanzado. Sin embargo, catapultó a los ingleses a lugares que no habían imaginado, incluyendo llenos totales, además de que bandas exitosas o emergentes se declaraban admiradoras e inspiradas por el talento de la banda proveniente de High Green.

Con otros dos años por delante, Alex y compañía lanzaban su quinta placa de estudio, AM (2013),  esta constataba un pleno y consciente cambio de sonido, pero que contemplaba de antemano la calidad y ese gran talento cuya misión seguía sieno competr con todo el mundo musical por los mejores puestos del año, aún cuando la vuelta al Sol deparó placas de la talla de Arcade Fire, David Bowie, Foals y  Daft Punk.

Ahora, interrumpiendo los álbumes en periodos de 2 años, los Arctic Monkeys se encuentran en un receso, que, aunque atrae un futuro incierto, también se “van” dejando una vara muy alta en multiples aspectos, sobre todo con respecto a bandas “nacidas” en el nuevo siglo. Entre lo dicho, es pertinente destacar lo siguiente: álbumes lanzados (5) y vendidos (3m), giras concretadas (6) y reconocimientos logrados tanto en la industria musical como en la real (¡gulp!).

Igualmente, se puede acotar, como dije antes, no son la banda más talentosa y mucho menos aquella que impone un nuevo sonido en cada placa, pero es una de esas que sabe en dónde se encuentra “parada” musicalmente hablando, y la cual en sus presentaciones en vivo, sin necesitar de mucho, prenden hasta al más reacio de sus asistentes.

Nadie presente en un concierto de los de Sheffield puede negar que esos finales con la bienquerida “505” (ya sea con Miles Kane o no) son dignos y disfrutables en cada ocasión que son ejecutados, independientemente del mood del asistente, indepediente del estadio, indiferente del país.

¿Veremos nuevos ‘encore’? ¿The Last Shadow Puppets? ¿Cómo sonarían ahora (2015)? ¿UK comeback again?

Muchas de estas cosas seguirán siendo incógnitas por varios años, y será complicado no necesitar nuevo material de la banda, así como también será difícil que ocurra pronto un regreso. Pero quizá está bien y sea esa decisión que muchas bandas debieron tomar (The Strokes).

Como siempre, no lo podremos decidir ahora y solo el tiempo lo dirá, pero debemos ser honestos y aceptar que este siglo no sería lo mismo si los Arctic Monkeys no existieran. Sería aún más extraño con tantos ‘recesos’ tomados y con todas esas bandas que con la estafeta en mano siguen sin reafirmar por qué son tan aclamadas (inserte aquí a su banda), dejando que, por momentos, sólo los suspiros del siglo pasado mantengan solemnemente viva nuestra escena musical actual.

¿Y ahora? ¿Es malo? 

Para nada. De hecho, es bastante interesante ver desarrollarse a este naciente siglo y, sin duda, debería más que entristecernos, incitarnos a buscar propuestas nacionales o internacionales, de todos lados, Y quién sabe, tal vez algún día eso nos ayude a decir que nosotros conocimos a la próxima banda del siglo. ¿O no?

@TheFrankSpoons

Those who fear music are dangerous || CDMX || Periodista musical

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