Lluvia de ingenio. Phil Lord y Christopher Miller.

(Witty with a chance of good laughs)

Antes de que la historia de Emmet, un juguete Lego del montón que no podía tener ni una idea original, invadiera los cines y corazones del público infantil —y de prácticamente-todo-aquel-que-tiene-vida-y-no-es-un-amargado—, conocimos a Flint Lockwood, un inventor que no puede apagar su cerebro y quiere trascender en el mundo. Ambas películas, Lluvia de hamburguesas (2009) y La gran aventura Lego (2014) existen gracias al dúo dinámico de Phil Lord y Christopher Miller; directores, guionistas y productores, quienes a sus casi cuatro decenios son príncipes del entretenimiento y la animación.

Lord y Miller se conocieron en la universidad y desde entonces trabajan juntos en casi todos los proyectos. En 2002, estrenaron en MTV Clone High, una serie en donde Gandhi, Kennedy, Cleopatra, Juana de Arco y otros personajes históricos son clonados y viven como adolescentes en la preparatoria — ¡Dolly, la oveja, es su profesor!—. Fue hasta 2009, tras varios trabajos en la televisión, que hicieron su debut cinematográfico con Lluvia de hamburguesas. En 2012 realizaron su primer live action: Comando especial (21 Jump Street), adaptado de la serie ochentera.

Si bien el Óscar los ignoró por completo el año pasado y sólo nominó la canción-motto “Todo es increíble”, la calidad de los productos Lord-Miller es innegable. Pero, ¿cuáles son los elementos que hacen que sus películas nos hagan sentir así de “Holy fucking shit!”? Como con esa droga de 21 Jump Street, podemos encontrar 4 constantes:

1. The giggs

Es muy difícil hacer reír. Sobre todo si no se puede recurrir al albur o al doble sentido. Como guionistas de la mayoría sus proyectos, Lord-Miller poseen un timing estupendo, que no requiere de explicaciones rebuscadas, sino todo lo contrario: su humor está basado en la inmediatez, en el ingenio casi como improvisado.

Y qué mejor que mezclar un guion inteligente con humor con dinamismo audiovisual. Aunque sus chistes pueden parecer bobos y simples… Bueno, en realidad son bobos y simples. Pero sus referencias y construcción los salvan de ser meras estupideces.

 

2. Tripping Major Ballsack

No se necesitan drogas para tener un viajesote. Si gracias a la animación en computadora actual, se pueden emular texturas y colores que antaño eran irrealizables, ¿por qué no jugar un poco con eso? En Lluvia de hamburguesas la iluminación está tan bien cuidada que es realista sin perder su caricaturización. En La gran aventura Lego cada pieza está animada por separado y parece tan de plástico que podría pasar por stop motion.

Pero siempre es divertido un viaje con drogas, como los que tienen Schmidt (Jonah Hill)  y Jenko (Channing Tatum) después de ingerir una peligrosa droga experimental. Helados y gatos parlantes, gatos, explosiones; sonidos arrolladores. Va, es un poco cliché. Pero funciona —y los yonquis no me dejarán mentir—.

 

3. Over falsity of confidence

“Sé tú mismo y triunfarás”, podría ser el resumen de las películas Lord-Miller. La mayoría de sus personajes y relatos son bastante sencillos, mas no planos, como podría pensarse de las películas “para niños”. Tanto Emmet como Flint Lockwood son como cualquiera del montón: no se ubican con su entorno y son rechazados, bulleados; pero a final de cuentas salvan el día, e incluso el mundo.

Su creatividad consiste no en romper cánones de los filmes infantiles, sino en utilizar esa ingenuidad a su favor para el story telling. Y también del marketing: saben cómo vender. No por nada todas sus películas tienen secuelas (pronto, la de Lego también). No creo que sean genios, pero ven más que otros productores. Mientras Pixar y Disney intentan por todos los medios complejizar sus relatos, Lord-Miller le apuestan al entretenimiento inteligente.

 

4. Fuck yeah, motherfucker!

No se necesita ser un genio para triunfar. Quizá todos están tan empeñados en sobresalir que eso ya es lo común y lo común ahora es extraordinario. Quizá lo original sólo depende de lo que cada quién tenga que ofrecer y el único problema es que todos quieren hacer lo mismo, pero mejor.

“El mundo necesita tu originalidad, Flint. Sólo tienes que dejarla madurar”, le dice la mamá Lockwood a su hijo. Así también, el mundo necesita a este par de cuarentones. Porque quizá es cierto: “todo es increíble y genial si en equipo tú vas” y tienes mucho dinero para hacer películas pero dinero por el que trabajaste muchos muchos años y ahora puedes producir tus propias películas y dominar el mundo con películas chingonas.

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