La playa en cada bolsillo: No Pier Pressure de Brian Wilson

Brian Wilson

No Pier Pressure

Capitol; 2015

Después de 10 discos nada puede ser más necesario como un trabajo de Brian Wilson. Sin duda hay maneras de hacer las cosas, y hay maneras de envejecer –en la música- dignamente. Y…

Brian Douglas Wilson sabe perfectamente cómo hacer música digna.

Vaya, me gustaría decir que no tengo discos predilectos; o que no tengo favoritismos por música que no “pertenece” a mi tiempo, pero el Pet Sounds (1966) de The Beach Boys es un joya, símbolo de una generación que tuvo más que una mano de parte de Brian. Por ello es que tanto Wilson como los Beach Boys son una parte inconmensurable de la música en general.

Es entonces que, ahora, después de más de medio siglo, sigue siendo este hacedor de discos tan cabronamente buenos.

¿Por qué?

Es difícil tomar valores y justificarlos de nostalgia; lo es más no disfrutarlos. Pero vamos, un artista de la talla de Brian no puede ser reseñado de esa manera: su trabajo en No Pier Pressure es simplemente grandioso. Y no por la innovación, sino por la calidad y empeño que cuesta llevar de la mano a distintos artistas (conocidos o no) a ser parte de su sonido, a ser parte de esa historia de la que es más que un co-fundador.

Hay un gran debate acerca de las razones por las cuales Lana Del Rey y Frank Ocean no están en la placa de Wilson, sobretodo porque él mismo había declarado que su álbum se encontraría enfocado a las colaboraciones –pop-. ¿Y qué más pop que Lana y Ocean? Desgraciada o afortunadamente tenemos a Zooey Deschanel y Kacey Musgraves. ¿Esto es una mala jugada? Quizá, pero se vienen a mi mente algunos pares de nombres antes de los ya mencionados, incluso podría jurar que a ustedes también ¿O no?

Pero un punto que noto bastante claro, y que quizá puede ser muy cuestionable, es el hecho de que los Beach Boys nunca fueron del mainstream totalmente (ni lo serán ahora). El mismo Brian no puede/quiere darse ese permiso, y no porque no pueda, sino porque sería bastante injusto robarse esa genialidad que lo ha traído hasta este momento, eso tan suyo que forma parte de su esencia, de los Beach Boys y de dicha época. Podría argumentarse que figuras de la talla de los mencionados anteriormente no van con dicha imagen; vamos, no es él quien hizo un dueto al lado de Kanye West y, siendo muy parciales, no lo culpo.

En lo personal, no me gustaría escuchar a uno de mis más grandes ídolos con una mera Brand, y no porque West no tenga talento o no sea un genio de nuestros tiempos; simplemente porque es otra rama de la música, otra manera de vender los sonidos que no parece la adecuada para Wilson.

Terminemos. El álbum cuenta con la participación de David Marks y Al Jardin (exBeach Boys) que, sin pensarlo mucho, cierran muy precisamente la idea del álbum. Con pistas sumamente suaves, muy veraniegas y quizá demasiado nostálgicas es que se compone la nueva pieza del oriundo de California. Tal vez, muchas remembranzas. Pero esto no dicta en nada el hecho de que su música se haga/vuelva vigente o no; de hecho, pareciese que éste, tan a veces malgastado sonido, nunca será lo suficientemente re-hecho. Menos aún de la mano de Wilson.

Es por ello que el pecado más grande de Brian es haber dejado como una incógnita si éste álbum ha sido una entrega de estafeta o un raro y mezquino intento de ser llamado de nuevo a festivales, reiterando que ninguna de dichas opciones es plausible o castigable.

Como siempre, la decisión es suya, pero habrá que tomarla con mucho cuidado ya que el ser melómanos nostálgicos puede jugarnos una mala pasada, o no.

Love & Mercy.

Las recomendables: ‘Whatever Happened’, ‘The Right Time’ y ‘The Last Song’.

@TheFrankSpoons

Compartir