Épocas sonoras: Kintsugi de Death Cab For Cutie

Death Cab For Cutie

Kintsugi

Atlantic Recording; 2015

Sentemos a Ben Gibbard y compañia en el lugar donde deben estar. Death Cab For Cutie  es una banda mediana; quizá puede contar con un sequito importante a la hora contabilizar a sus fans, pero no deja de ser una banda que fue parte de una oleada que, por circunstancias de la vida, ahora juega un papel sumamente prescindible. Después de siete discos, no podemos decir que habrá un cambio exponencial. Mucho menos si lleva más de un par de años haciéndolo de una manera bastante mediocre -cof, cof, Codes & Keys (2011)-.

Gibbard es un escritor de canciones que sabe y conoce perfectamente sus parámetros culparlo por eso, a Chris Walla por su salida o incluso al reciente afán del productor Rich Costey por construir bandas para ‘chavitos’, sería culpar a la radio por pasar solo los ‘singles’ de un disco. Esperen… ¿Sí se puede?

Empecemos… Costey se ha empeñado en hacerlo así. El disco de Jane’s Addiction en 2011 fue de lo más malo que la banda se ha dejado hacer; Chvrches y su debut no es precisamente algo que se escucharía en un bar con amigos; y ha estado detrás de muchos sonidos altamente fáciles. Vamos, ¿Foster The People es algo que considerarían como una banda de culto? No. Absolutamente no.

Con esto no demerito el trabajo de Rich, pero parece que no era el indicado para producir esta placa. Quizá Walla conocía cosas que él, como nuevo productor, sería difícil que aprendiese a la primera… o nunca.

Ahora también, quizá el buen Chris se fue por razones que debieron ser demasiado pesadas para abandonar a la banda en la que había sido parte por más de 17 años. Con todas sus altas y bajas. Además, completó su trabajo en el sonido del álbum, aportando su instrumento para todas las canciones. Entonces, ¿para qué tocar la guitarra en una banda donde habías sido mucho más ecléctico y repercusivo como productor? Definitivamente es algo que solo él, y el ahora trío, sabrán; y que definitivamente tendrán cargo de todas sus decisiones. Buenas o no. Pasajeras o no.

Debido a esto, y a todas esas cosas que seguramente desconoceremos por mucho tiempo, es que el Kintsugi tiene una belleza que será considerada por demás rara y que sin duda dejará a muchos con un agridulce sabor de boca. Porque, a pesar de contar con un sonido ampliamente conocido y armoniosamente ejecutado (de alguna manera “único”), no logra capturar esa esencia independiente y melódica que alguna vez DCFC representó. Ni sus letras, ni sus sonidos deberían darse o escucharse como recuerdos; hacerlo sería una especie de ofensa, ya que más que una memoria debiesen ser una exposición, una justificación de por qué ese sonido, el que un día fue más que suyo ya ha dejado de manifestarse tan espontáneamente en ellos, y más puntualmente, en la música actual.

Es por ello que quizá Ben es el único que parecer rememorar la manera de hacerlo, y por un buen rato más que un don suena y sonará como una carga el ejecutarlo. Tal vez, y solo tal vez, no era el momento, ni el tiempo, ni la forma. Tal vez, en unos años podamos dicernir y/o aceptar que Death Cab for Cutie es una banda que solo tiene sus épocas.

Las recomendables: ‘Black Sun’, ‘Little Wanderer’ y ‘The Ghost of Beverly Drive’.

@TheFrankSpoons

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