Minimalismo: génesis musical

Es regresar al origen, la naturaleza de la música que se presenta con la única condición de ser escuchada. Lenta, asimétrica, pausada, simétrica, rápida, corta… Música que no tiene orden, pero que no por ello carece de disciplina. Disciplina característica esencial de los sonidos primarios, básicos y originales que dan sentido a toda esa gama de armonías y sinfonías que llevan por nombre minimalismo; título que solo sirve para clasificarla, pues ésta no necesita más vocativos que el concepto mismo.

Pon atención, cierra los ojos y escucha. La simpleza se  mezclará con la sangre de tu cuerpo y dará por resultado una combinación de sonidos independientes y coordinados, pero a la vez dependientes de las emociones que estos provoquen en ti. La música minimalista pretende regresar al núcleo, a los elementos básicos del sonido para unirlos. Eliminar toda esa paja que hoy ya no sirve y solo opaca.

El minimalismo en la música solo necesita de los elementos básicos para crear arte: los adornos o complementos ya no tienen ninguna importancia. Durante el siglo XX, algunos compositores musicales decidieron que era momento de volver a valorar la música como un arte, experimental y genuina, y no como el producto de una gran industria del entretenimiento. Estos son tres de ellos:

Terry Riley

Una barba tan larga como antigua. La genialidad encontró al único a un exponente que podía cargar con esa responsabilidad: Terry Riley. Con sus colores, solos de guitarra, sonidos hindúes y toda la experimentación, ha creado antes y después de la música norteamericana pues es uno de los mayores compositores del siglo XX. Riley creó una mezcla perfecta entre la música clásica y los sonidos sintéticos, pasando por el jazz, el techno y la música india. Su secreto es tener un sonido base en toda su estructura musical, para, después, mezclar todo tipo de melodías que vayan surgiendo del oboe, clarinete, saxofón y toda una gama de instrumentos musicales que definen al estilo del compositor.

In C es una de las primeras composiciones de Riley, considerada como la primer pieza musical minimalista del siglo XX. In C es un juego de latidos, experimento del músico, ya que toda la base musical está formada por una serie frases o sonidos cortos pre-ordenados que se pueden repetir indefinidamente durante toda la melodía, haciendo que el ensamble dependa completamente del músico que lo lleva a cabo. La magia radica en el pulso que se le dé a cada shot de sonido y del instrumento con el que se exprese. Es un juego de números e improvisación, casi binario.

Steve Reich

El señor experimental. Si hay alguien que haya innovado en el sentido de la música, ése es Reich. Compositor desde siempre, Steve Reich se inició en el camino de la música minimalista con una serie de aportaciones trascendentes: los loops o samples [en los cuales profundizó, ya que Karlheinz Stockhausen fue el pionero en ellos], sonidos de pequeña duración que han servido de inspiración para aristas como Brian Eno. La creación de música con base en la espontaneidad; uno de los ejemplos más claros es su Pendulum Music, donde el movimiento de las ondas y los micrófonos son los responsables de los sonidos.

Reich ha sido autor de muchos experimentos musicales, como exponer su música en galerías de arte como parte de una protesta para dejar de consumir ruidos baratos, o su incansable idea del  Slow Motion Sound en el cual recorta la longitud del sonido reduciéndolo a unidades muy pequeñas pero infinitas. Para 1980, el compositor inició una protesta musical, insertando en sus composiciones temas políticos o religiosos que expresaran sus ideales; los Salmos fueron su principal fuente de inspiración.

Entre composiciones perfectas, premios, exposiciones y nuevos experimentos, el compositor ha conservado su estilo minimalista pero siempre tratando de superarse. La complejidad es su segundo nombre y la inspiración en el medio que lo rodea, su mejor musa. La música clásica ha sido parte de su trabajo más reciente, con lo que ha demostrado que su talento puede expresarse en todos los géneros posibles.

Philip Glass

La ópera minimalista fue creada por él, amo y señor de todos los instrumentos musicales que componen a una orquesta sinfónica. El camino musical de este compositor se dirigió hacia la creación de óperas y conciertos para piano, violín, saxofón y unas 20 sinfonías complejas y deferentes que lo definen como uno de los mejores compositores del siglo XX.

Tres veces nominado al Oscar y ganador de un premio BAFTA por el soundtrack de la película Las horas (Stephen Daldry, 2002) lo hacen acreedor a una gran experiencia en el ámbito de las bandas sonoras de las películas. Su obra maestra, Einstein on the Beach, es la primer ópera de Glass; con una duración de cinco horas, la obra expresa las ideas políticas de uno de los personajes más famosos de los Estados Unidos, y tiene una compleja configuración de conciertos.

Su especialidad en las bandas sonoras le otorgó el honor de participar en la película experimental  Koyaanisqatsi, dirigida por Godfrey Reggio y producida por Francis Ford Coppola. La cámara lenta y las sinfonías de Glass le dan a la cinta el dramatismo que necesita, pues el tema de la destrucción ambiental es una de les especialidades del compositor.

Sin duda alguna, la música minimalista inició una etapa completamente nueva en la composición musical. Pareciera que está hecha para oídos selectos, pero los compositores citados han expresado que eso es una equivocación, ya que su principal objetivo es acercar a las personas al origen de la música y demostrar que en lo simple también puede encontrarse complejidad, disciplina y pasión.

@michelleGOMT

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