Un regreso poco pensado

El jueves pasado una reveladora conferencia de prensa sorprendió al mundo de la música. Blur anunciaba su regreso al escenario de Hyde Park en Londres y el lanzamiento de un nuevo disco, después de 12 años de la última producción de una desgastada y rota banda.

Y decimos sorpresa porque así lo fue: no había ningún tipo de rumor fuerte que apuntara a que la reunión de Albarn, Coxon y compañía en 2012, fuera a dar frutos que no revivieran la nostalgia de recordar el éxito que los creadores del término britpop le dieron al Reino Unido y a gran parte del mundo (solo la noticia de que la banda grababa un par de sesiones en Hong Kong) Toda posibilidad de nueva música de Blur se anulaba con el lanzamiento de Everyday Robots, disco solista de Damon, el anuncio del regreso de Gorillaz y proyectos alternos de los otros miembros de la banda.

Todo desalentaba completamente la idea de nuevo material de la banda londinense, quizá todo se quedaría en la reunión de una significativa banda. Pero, con un poco de suerte y ganas de hacer música, Blur se metió a un estudio en Hong Kong y le dio forma a un álbum que marca el regreso de una generación.

No es fortuito que sea todo un acontecimiento su regreso formal. Como este medio y algunas de sus plumas lo han expresado, la industria musical de la música popular vive un momento en el que no hay un gran exponente que lleve a una generación a decir que esa canción, banda o género los representan y el regreso de grandes bandas de finales del siglo pasado estremece por completo a lo que muchos consideran la música de este nuevo siglo.

De algo estamos seguros: no escucharemos algo semejante a “Girls and Boys” o “Coffee and TV” en las nuevas canciones de Blur. Su nuevo sencillo, “Go Out”, refleja que el britpop está muy alejado. La evolución musical de los miembros de esta banda es significativa y podría decirse que un género ya no los encasillará nuevamente; esperemos que estas expectativas no sean destruidas por lo que en abril podremos escuchar.