Well I guess this is growing up

Hay cosas de las cuales no deberíamos enterarnos. Esas cosas deben pasar en privado y en lo oscuro, donde sólo las personas involucradas sepan qué sucede. En el ámbito musical no muchas veces sucede eso, la cobertura de los medios y la rebeldía de los rockeros se encargan de que todos sepamos intimidades y peleas. Tal y como está sucediendo en blink-182, ¿realmente necesitábamos ver su ruptura y sentir la necesidad de saber quién fue el malo?

Todo comenzó cuando el 26 de enero se anunció la participación de blink-182 en el festival Musink, pero con la especificación de que Matt Skiba de Alkaline Trio estaría supliendo a Tom DeLonge. Las especulaciones no tardaron en llegar y a los pocos minutos la banda mandó un comunicado diciendo que Tom estaba fuera. La explicación fue simple, según el resto de la banda, Tom ya no quería estar en blink-182.

Desde hace tiempo (años) estaban prometiendo grabar un nuevo álbum y las excusas para retrasarlo no faltaban: que necesitamos un estudio, que necesitamos una disquera, que Tom está ocupado en sus otros proyectos… para los fans,  todo indicaba que otra separación estaba cerca, pero creer las versiones oficiales era lo único que podían hacer.

Tom DeLonge negó haberse salido de la banda mediante una publicación en Instagram. A las pocas horas, Mark Hoppus y Travis Barker contraatacaron en una entrevista para Rolling Stone donde dijeron que no habían hablado con Tom desde hace meses y su mánager les había dicho que Tom ya no tenía interés en colaborar con blink-182. Travis incluso mencionó que tal vez la razón de haberse reunido en 2009 fue que casi se muere en un accidente.

Al día siguiente, DeLonge tomó su Facebook para mandar una carta indicando que él nunca supo que lo habían “despedido” y que ya no podría continuar en blink-182 porque su relación se había envenenado. Toda la situación fue escandalosa para los fans y los medios que estaban esperando a ver qué decía quién y cómo respondían los demás.

Los fans sabíamos desde antes que Tom prefiere realizar otras cosas antes que seguir con blink-182, pero hubiera sido mejor sólo leer un comunicado de parte de la banda diciendo que otra vez habían decidido seguir por caminos separados. Como la reciente salida de Steve Forrest, baterista de Placebo, donde en unos pocos párrafos se despidieron de él y presentaron al baterista que los acompañará en su siguiente tour.

Mark y Travis dicen estar contentos y dispuestos a seguir con el legado de blink-182, aunque será extraño ver a un par de hombres de más de cuarenta años cantando sobre la adolescencia y la prepa. Y más extraño aún es saber que no son capaces de arreglar sus problemas entre ellos y que el mundo necesita ver su ruptura en Facebook, como si cambiaran su estado a “solteros”, esperando que sus amigos pregunten qué está pasando. Well I guess this is growing up…

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