El arte de desempolvar el tocadiscos

Recuerdo a mi abuelo, a quien debo el hecho de tener una amplia colección de discos de vinilo, explicarme la delicadeza con la que debía interactuar con la aguja del tocadiscos, como si el futuro de la música dependiera de la torpeza con la que mis manos se deslizaban sigilosamente en aquel aparato reproductor de música color noche.

Para poder hablar sobre el origen de la música presentada en disco habría que recorrer más de 100 años de historia. El fonógrafo de Emile Berliner fue el primero en utilizar un disco plano, el cual estaba hecho de goma endurecida o resina. Pasaron los años y los adelantos tecnológicos permitieron la evolución del disco hasta la llegada del vinilo.

La década de los 30 representó la primera incursión del disco de vinilo, material plástico más ligero, elástico y resistente en comparación con los materiales que lo precedieron, aunque su impacto no fue el esperado. Veinte años pasaron para que el vinilo se consolidara como el material predilecto para la grabación y reproducción de música.

Su fin parecía inminente al llegar a los años 90. La misma evolución que lo situó como lo mejor para escuchar música prácticamente acabó con él al aparecer el CD. Así fue que el disco de vinilo pasó a convertirse en un artefacto de antaño; las personas que conservaron su tocadiscos reproducían sus álbumes favoritos con nostalgia, misma que duró hasta la primera década del siglo XXI, cuando toda la experiencia de reproducir un vinilo volvió y parece que, esta vez, para quedarse. Ojo, es necesario aclarar que el formato en sí nunca desapareció, simplemente quedó escondido para muchos.

De acuerdo con datos de la empresa Nielsen SoundScan, en el año 2013, la venta de discos de vinilo repuntó casi 35%, mientras que la del CD descendió en comparación con el 2012. ¿A qué se debe todo este fenómeno? Al parecer nos encontramos en una época donde todos los procesos creativos o culturales se han visto influidos por lo hecho en años anteriores y no me refiero sólo a la música: el arte y la moda son fieles reflejos de este estilo “retro” de vida. El reciclaje en su máxima expresión.

Hay una victoria muy clara respecto de este repunte del vinilo y es, sin lugar a dudas, la de la música. Los artistas podrán explotar de nuevo este formato y todo lo que representa el poder reproducir su trabajo a 45 o 78 revoluciones por minuto, dependiendo de lo que busquen transmitir en sus notas.

Y así como la victoria, no podemos olvidar hacer una crítica, no al formato, sino a este vacío creativo, derivado curiosamente de la época en la que vivimos, en el que estamos inmersos. ¿Qué hicieron mal el CD y el mp3? Pareciera que el vinilo busca hacerla de salvavidas; las empresas reciclan el formato con la intención de enfrentar, tal vez, la guerra más grande en la historia musical: la que tienen contra la piratería. O, simplemente, buscan generar más dinero a partir de volver a impulsar comercialmente el formato con todo lo que representa (discos, tocadiscos, recopilaciones, repuestos, etc.)

En esta época, el disco de vinilo se presenta ante todos como un formato que ha sobrevivido por más de 50 años y que busca seguirse aferrando, a pesar de todo, a este mundo y seguir presentándonos una vida en lado A y lado B. Disfruten de buena música en este formato pero, eso sí, les doy un consejo: tengan mucho cuidado con las agujas.