Björk: Vulnicura

Björk

Vulnicura

One Little Indian; 2015

Al escuchar Vulnicura, noveno álbum en la discografía de Björk, es imposible no recordar que la islandesa es una artista única en todos los sentidos. Tal vez porque estamos acostumbrados a vivir en un mundo donde Björk existe, pero a veces parece sencillo olvidar que el sonido que impregna en cada nuevo álbum es totalmente inaccesible para cualquier persona que no sea ella.

Originalmente programado para ser lanzado en marzo de este año, Vulnicura fue filtrado por toda la Internet de manera ilegal. Debido a esto, el pasado 20 de enero pudimos encontrarlo disponible en iTunes, dos meses antes de lo planeado.

Desde su Debut, en 1993, Björk ha desarrollado un sonido por demás ambicioso, anticipando tendencias antes de que sean ampliamente recibidas. Su crecimiento artístico y aprovechamiento de la tecnología no pueden ser negados, y la constante exploración se hace patente álbum tras álbum. Sí, también ha tenido altibajos, como cualquiera.

En la última década parecía que se había perdido en la búsqueda, con discos inconsistentes, con momentos gloriosos y otros que parecían solamente un buen intento. Sin embargo, siempre se mantiene esa sensación de imposibilidad hecha realidad, de un sonido intimidante que sólo Björk puede traer a la vida. Sorprendemente, Vulnicura parece recobrar la fuerza interior de álbumes como Debut, Post y Homogenic.

Porque, a pesar de toda la grandilocuencia, los nombres extraños, las metáforas inentendibles y la sensación inalcanzable que de la música de Björk, en sus mejores momentos se siente cercana, familiar, con emociones directas que son inmediatamente reconocibles por cualquiera. De no ser así, no se explicaría la enorme popularidad de una artista tan peculiar y fuera de lo común.

Vulnicura, producido por Björk junto al productor venezolano Arca y The Haxan Cloack, parece retomar este camino de la vida real. La razón, quizá, es que el disco fue compuesto por Björk tratando de lidiar con su separación del artista visual Matthew Barney. Sí, Björk, como muchos otros artistas, hizo su “álbum post-rompimiento”. Esto quizá hace que los sonidos sean llevados a lugares donde las formas artísticas se sienten más humanas y emocionales.

Conociendo a Björk, podemos pensar que este cúmulo de emociones del que está permeado Vulnicura fue totalmente planeado por la artista. Pareciera su álbum más personal, pero, al mismo tiempo, el más maduro en arreglos y composición musical de los últimos años. Además, cada track parece estar completamente planeado para representar un momento en la historia del rompimiento entre Björk y Barney, tanto por las letras como por las emociones que reflejan la música, haciendo del álbum completo una progresión.

Abren “Stonemilker” y “Lionsong”, tracks con ritmo candencioso, arreglos de cuerdas, y una ejecución vocal de Björk que recuerda a sus mejores momentos en Homogenic. Luego viene “History of Touches”, con una programación electrónica lenta y dolorosa que remite al sonido de “Cocoon”. “Black Lake” parece ser la pieza central del disco, con diez minutos de duración. En la progresión narrativa del álbum, parece el momento de más intensidad, con Björk tocando fondo y cantando “Did I love you too much?”.

Durante todo el disco se hace patente la mano del productor Arca, siempre respetando el estilo del “sonido Björk”. La voz de Björk se siente más madura que nunca, diseccionando las palabras sílaba por sílaba e inyectándolas de una sensibilidad inherente. Loops de drum-and-bass, violonchelos que rugen, voces distorsionadas y efectos electrónicos por doquier completan el tono del álbum.

Conforme al álbum avanza, se mueve de terrenos más amigables a sonidos más etéreos, con la voz de Bj]örk volando sobre bases rítmicas hechas de papel, volátiles pero seguras. “Quicksand” cierra el álbum, con letras menos figurativas y más abiertas a la interpretación. No cabe duda que Björk es una de las artistas más extraordinarias de nuestra época, con un control absoluto de lo que quiere hacer respecto a su música. Sus mejores momentos resultan imprescindibles para el arte de los sonidos, y Vulnicura es uno de ellos.

Homo sapiens | CDMX | Periodismo musical | Producción audiovisual

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