Sleater-Kinney: No Cities to Love. Rebeldes a través de los años.

Sleater-Kinney

No Cities to Love

Sub Pop Records; 2015

El 2015 inició con un regreso esperado: la all-girl band Sleater-Kinney engalanó el mes de enero con el lanzamiento del octavo disco de su carrera, el primero en diez años. Su No Cities to Love, anunciado desde el mes de octubre de 2014, significa una cresta dentro de la historia del punk rock y, especialmente, en la de las riot girrrls. Con ya 20 años formando parte de la escena musical, es pertinente hacer una revisión de este disco que llega en un momento nada infortunado para la música internacional.

Bajo el sello de Sub Pop Records, el pasado 19 de enero Corin Tucker, Carrie Brownstein y Janet Weiss arrancaron un nuevo episodio en sus vidas; primero, con la edición de su nuevo material de estudio, y segundo, con una serie de conciertos anunciados que servirán para hacer oficial su regreso a los escenarios. Habría que estimar las sorpresas, quizás es válido pensar en el desgaste que dejan los años, pero de igual manera en todas las experiencias e historias que esperan por tener su lugar en una canción.

Nunca es tarde para lanzar un nuevo álbum, y las ganas de hacerlo se notan en este trío de mujeres desde “Price Tag”, canción que abre el disco, con un bajeo de distorsión poderosa y un trabajo vocal seguro de sí mismo que dice “con permiso, que estamos de regreso”. Podemos decir que a esta canción se la llevan los sonidos graves y envolventes del bajo y la batería. Luego viene “Fangles”, mucho más amigable y bailable, pero sin perder la energía de su antecesora en ningún momento por la voz que sigue liderando de manera contundente, ahora acompañada de suaves coros, provocando melenas. Ahora el protagonismo lo toma la guitarra en “Surface Envy”, potente y arrogante, arrojándose salvaje a los oídos del escucha, sin miedo, casi cruda. Sin duda, un punto cúspide del álbum, totalmente coreable. Llega el momento del tema que nombra al disco: “No Cities Love”, que da un respiro a la energía desbordada anteriormente. Casi dulce y coqueta con el pop rock, pero las Sleater-Skinney no nos engañan, sólo juegan los con sonidos digeribles del pop rock.

“A New Age” es un regreso a la juventud, que nos recuerda a los mejores momentos del movimiento riot grrrl de los noventa. Rítmico y pegajoso, es otro de los grandes temas del álbum. Como misteriosa podemos calificar a “No Anthems”, que arranca de manera contundente, pero antes de los 30 segundos pierde esta característica y se vuelve mucho más oscura y profunda. Las voces de estas mujeres, al lado de las guitarras, pocas veces sonaron tan intensas.

Para el turno de “Gimme Love” los ánimos han bajado un poco y se conforman con una fórmula sencilla con la cual uno fácilmente se encuentra tarareando el nombre de la canción. “Bury Our Friends” fue el primer sencillo del disco y con el que se anunció su lanzamiento; sin duda, es un tema más complejo, voces e intrumentos se encuentran mucho más compajinados, y la fuerza de todos la hace una excelente tarjeta de presentación para el No Cities to Love. Con “Hey Darling” tenemos un momento emocional, la música es cruda y cínica la letra, cargando detrás sentimientos mucho más profundos; es un tema que apela a la fuerza interior. Al final del álbum está “Fade”, que aparece de una manera ruda, recordando los momentos más heavy del trío. Con un delay en la voz que la hace salir del plano terrenal y guitarras estridentes es que termina el disco, el cual deja al escucha con un increíble vibrato dentro de sí.

Potente, agresivo y de gran personalidad es como podemos adjetivizar a este disco, aunque no es algo nuevo para las originarias de Olimpia. Este octavo material de las Sleater-Kinney invita tanto a escuchar mucho más de su trabajo, como su primer álbum, el homónimo de 1995, así que las nuevas generaciones tienen un buen pretexto para conocer a este trío femenino. Es refrescante escucharlas con nuevas canciones, tan revitalizadas y con el mismo entusiasmo de hacer música tal como lo transmitieran años atrás. Sin embargo, no es algo que no hayamos escuchado en ellas o en otros antes. La actitud punk nunca las dejará, al igual que su aire de misterio y su sonido rebelde. Ojalá tuviéramos la oportunidad de verlas en vivo durante este regreso, porque con No Cities to Love nos damos cuenta que su espíritu sigue intacto, y quizás, sigán contagiándonos de él por aún mucho más tiempo.

@aann_soblue

Escucho luego escribo.

Deja un comentario