El viaje a la gran experiencia musical: Coachella

Tres días de música en el desierto, seis escenarios, campamento y esculturas gigantes son algunas de las atracciones ofrecidas por el ya consagrado Coachella Valley Music and Arts Festival, que, desde 1999, ofrece un espectáculo protagonizado por más de 150 bandas. Cada año, la develación del cartel de este “retiro musical” llama la atención de todos los melómanos alrededor del mundo, pero, ¿cuántos se atreven a hacer el viaje?

El nuevo milenio comenzó recibiendo a la nueva generación de festivales masivos alrededor del mundo: Coachella, Austin City Limits, Bonnaroo, Splendour in the Grass, Primavera Sound, Outside Lands y un largo etcétera, que poco a poco captaron la atención de los mexicanos. La asistencia de público mexicano a festivales extranjeros aumenta cada año gracias a la cercanía con Estados Unidos y los paquetes que organizan algunas agencias de viajes.

La cercanía de México y California ha contribuido a que Coachella sea el más atractivo para los mexicanos. Es de los pocos festivales que ofrece la oportunidad de alejarse del mundo para recluirse en una casa de campaña por cuatro noches, hacer nuevos amigos y no hacer nada más que ver a grandes bandas y músicos en vivo. Coachella no sólo busca vender la oportunidad de disfrutar la música, quiere vender “la experiencia completa” que lo ha posicionado como el festival.

Organizado por Golden Voice, Coachella recibe a 80 mil personas en cada una de sus ediciones; según los conteos oficiales de los organizadores, el 12% de los asistentes son extranjeros, es decir, 9,600 personas de 42 países viajan para vivir la experiencia que sólo California puede ofrecer. La cantidad exacta de viajeros mexicanos no se conoce, pero los cálculos de agencias consideran que entre 3,500 y 4,000 mexicanos viajan a Coachella en cada fin de semana.

Otro de los factores que contribuye a que más personas quieran ir a Coachella es el precio. El rango de edad de los asistentes está entre los 22 y 30 años: jóvenes profesionistas que, si se establecen la meta, pueden pagar el viaje a California. Un mexicano del Distrito Federal que quiera hacer el viaje por su cuenta gastaría alrededor de 700 dólares en viáticos, pase para acampar, y pase del festival.

Otro festival que de igual manera ofrece campamento y grandes artistas es Glastonbury en Inglaterra, pero el precio total del viaje llega a triplicarse en comparación con un viaje a Coachella; menos de 100 mexicanos se aventuran en un viaje a Inglaterra cada año.

Paul Tollett, director de Coachella, visitó México hace cinco años y ofreció una conferencia de prensa donde reconoció la creciente participación de público mexicano en el festival. Como una muestra de agradecimiento, Tollett declaró que se incorporarían más bandas latinoamericanas en el cartel, pero no ha sido así. En las ediciones de los últimos cinco años, no más de tres bandas latinas aparecen en el cartel. Una vez más, se trata de vender la experiencia sin importar la música que se presenta.

Y sí, sin importar la cantidad de bandas latinas en el cartel, las cifras demuestran que la asistencia mexicana va en ascenso sin contabilizar a los miles de latinos residentes en Estados Unidos. En la edición 2014, no se contó con bandas latinoamericanas y en 2013 sólo estuvieron dos bandas mexicanas presentes: Café Tacvba y 3ball MTY; ambas lograron reunir a todos los latinos asistentes en sus presentaciones. Según Antonio Garza, publicista de 3ball MTY, alrededor de 10 mil personas asistieron a la presentación del trío regiomontano en cada fin de semana.

Los mexicanos y latinos en Coachella son encabezados por los representantes del grupo “Mexicanos en Coachella”, quienes desde 2011 ofrecen ayuda a los que deciden hacer el viaje y convivir con los paisanos. Además, la presencia de banderas, playeras de la selección nacional de futbol, trompetas, máscaras de luchador, sombreros, penachos, e incluso piñatas, demuestran el patriotismo los asistentes.

La cantidad de bandas latinoamericanas en el cartel no es algo que preocupe a los asistentes latinos. Los organizadores han creado una imagen favorable de Coachella para colocarlo como el festival ideal entre los jóvenes melómanos. Algunos festivales mexicanos han logrado traer a las mismas bandas que se presentan en Coachella, pero la experiencia de vivir el festival norteamericano siempre será más atractiva.

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