Oquedad Sonora: EL PINTOR de INTERPOL

Interpol

El Pintor

Matador Recordings; 2014

A veces los lapsos de tiempo de “inactividad” suelen ser distractores fatales, sobre todo, cuando el líder la banda saca un disco por cuenta propia o cuando un integrante decide que la banda ya no funciona y se va. De hecho, estos actos suelen disolver a más de una agrupación, por ello, he de decir que Interpol no es una banda a la cual eso parezca afectarle. Sin dudarlo, estos cuatro años han traído de regreso a una de las mejores bandas que llegó en las últimas miradas del siglo pasado.

Pero no me mal entiendan; el sonido no es el mismo que presentaron en su afamado debut Turn On The Brigth Lights (2002). De hecho, no es el mismo que en ningún álbum anterior; no sé si debiese llamarlo una evolución, pero, definitivamente, lo que presentan en El Pintor es una verdadera joya. ¿De qué valor? Es algo que, como siempre, sólo ustedes podrán decidir.

Nunca me ha gustado disfrazar las canciones de una manera personal, es decir, darles un sentido propio, ya que dicho proceso hace que el valor real –sí podemos llamarlo así- que plantean Banks y compañía es algo que solamente ellos o él saben. Pero, sin pensarlo, es un álbum que logra una identificación, un disco que, a pesar de sus guitarrazos y sus pegajosos ritmos, encuentra una manera de seguir siendo melancolía pura, y, quizá, sólo quizá, los mal llamados sucesores de Echo & The Bunnymen (?) y Joy Division, logran zafarse por primera vez de ese sonido que un día los llevó a la gloria.

Vamos, siguen siendo Interpol, siguen teniendo sellos propios y, obviamente, diversos valores arraigados (la obscuridad, los nombres, la tristeza desfachatada, etc) como lo podemos ver claramente en una canción como Breaker 1 y/o en las letras de Same Town, New Story. Pero no cabe la menor duda de que esto que escuchamos es una banda que, aunque no logra superar en expectativas lo que hizo con Antics (2004) en su momento, ha logrado encontrar un sonido que no suena al sucesor de nadie, si no a un progreso que ha llevado la banda desde que inició (1998) a algo que pareció perderse en aquel álbum homónimo cuya meta parecía tirar en picada las ideas de la banda, sí es que las tenían en aquel entonces.

Este homónimo anagrama en español que es El Pintor no es su mejor logro desde que tenemos la oportunidad de conocerlos, pero sí es el parteaguas perfecto para afirmar que son una gran banda, no la mejor ni la más significativa, sino una de esas que recordaremos a pesar de que no suenen “igual que en sus inicios” (sic).

¿Qué depara el futuro para la banda neoyorquina? No sé, y nadie debería creer saberlo. Quizá están en su mejor momento en una década, quizá ser un trío ha sido lo que siempre necesitaron. Tal vez regresen a la fórmula probada y decidan caer en re-ediciones nuevamente. Nada es seguro, pero si hay un momento que deberíamos aprovechar para tener los ojos puestos en la banda, este lo es.

#LasRecomendables: ‘My Desire’, ‘Tidal Wave’ y ‘The Depths’.

Those who fear music are dangerous || CDMX || Periodista musical

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