El sintetizador: evolución sonora

La tecnología y la música van de la mano. Es casi imposible desligar cualquier avance tecnológico con la creación musical. Si vemos a la tecnología como el avance de creaciones que dan paso a nuevos productos, en la música esta noción encaja perfectamente. Pero hay de avances a avances, y existen instrumentos que han revolucionado la música. Instrumentos que le dan otro enfoque a la forma y a la creación de melodías.

De lo acústico a lo eléctrico, sofisticándose poco a poco, pasando de la complicada afinación a simples circuitos conectados entre sí, disminuyendo el tamaño a una mínima porción en comparación a sus antecesores. Y por qué no, no aprovechando todo el cambio tanto en estructura como en utilidad, generando efectos que transformarían las atmósferas que se podían crear. Pero vayamos paso a paso.

Antes de los pequeños sintetizadores que hoy conocemos, hubo algunos primeros intentos de crear música o sonidos que no necesitaran de una percusión o cuerda, sino que funcionaran a base de electricidad. Viajemos un poco en el pasado remontándonos a principios del siglo  XX, donde encontramos al Theremin monofónico, inventado por el ruso León Theremin. Este aparato funcionaba por medio de ondas, las cuales eran emitidas por dos antenas que permitían tocar el instrumento sin tener necesariamente un contacto físico con él. Su sonido era muy peculiar, semejante a lo metálico, lo cual lo hizo algo innovador en aquellos tiempos.

Otro antecedente de lo que hoy es el sintetizador surgió en Berlín con el trautonio. En Canadá, de la mano de Hugh Le, surgió el Sackbut electrónico que ya incluía un teclado que permitía generar una mayor gama de sonidos. La diferencia de estos instrumentos al sintetizador que hoy conocemos es que tenían que ser tocados en tiempo real. Aún no tenían secuenciadores u osciladores que permitieran un sonido continuo y programado. No es hasta la primera mitad de la década de los sesenta cuando Robert Arthur Moog adapta diferentes estaciones de osciladores y amplificadores a receptores controlados por voltaje directo a un teclado, lo cual permitía ese sonido que revolucionaría la música.

En ese tiempo era muy complicado y costoso adquirir un sintetizador de este tipo, pues estos nuevos instrumentos eran grandes máquinas y su precio se acercaba al de una casa pequeña. A esto hay que agregar que su manejo era complicado. Como estaban construidos por módulos, había que conectar entre ellos diversos cables para poder generar un sonido, si los módulos no eran los correctos o adecuados jamás se emitiría un sonido limpio o estable.

Esto complicaba la venta de sintetizadores de este tipo, por lo cual Robert Moog tuvo que crear un sintetizador más sencillo, sin módulos, portátil y además accesible. Es así como surge a principios de la década de los setenta el Minimoog, que había eliminado los módulos manipulables por los usuarios y los integraba ya en el instrumento, lo cual permitía un sonido monofónico –que cada tecla emitía un sonido, sin poder hacer acordes o combinarlos– y lo principal, más barato que su antecesor.

Es en este momento, en donde los sintetizadores dejan de ser un costoso privilegio, cuando comienzan a surgir en Inglaterra las primeras bandas que harían a un lado las guitarras, baterías y bajos para utilizar únicamente sintetizadores, cajas de ritmo y progresiones electrónicas para crear nueva música.

Sin embargo, los pioneros no fueron ingleses, sino alemanes. Kraftwerk y Wendy Carlos inspiraron a un montón de nerds ingleses a hacer sus bandas sólo con sintetizadores. The Human League, Cavarete Voltiare, The Normal, OMD y Depeche Mode comienzan la experimentación y la creación de música totalmente diferente, en algunos casos rítmica y sencilla, en otros toda una experimentación.

Sonidos futuristas, pasajes sonoros totalmente experimentales. El synth pop surge y de ahí más géneros aparecen poco a poco con el sintetizador como estandarte. Para finales de la década de los setenta, el mundo estaba invadido de sonidos electrónicos que poco a poco permearon el rock progresivo, psicodélico y demás ramificaciones.

La evolución del sintetizador fue constante, para principios de 1980 el problema de la monofonía se había arreglado. Los sintetizadores polifónicos con un sistema de programación más avanzado llegaron, lo cual permitió mucha mayor experimentación sonora. Con la llegada de los sintetizadores digitales todo se mejoró y los chips y procesadores cambiaron, otra vez, el sonido del sintetizador, que es como lo conocemos actualmente.

¿Qué sería el Wish You Where Here o Animals de Pink Floyd sin el sintetizador Minimoog que emplearon? ¿O de cualquier banda de synth pop de los setenta? Simplemente no existirían.

La tecnología provee a los músicos de herramientas tan esenciales para crear música que, actualmente, se ha convertido en un aliado primordial en la forma, proceso y culminación de un disco entero o una secuencia de 30 segundos en una canción. Simplemente es importante.

 

CEO en Afónica Magazine l Periodista musical l Productor Audiovisual

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