Vivian Girls. No es el fin, es sólo otra forma de seguir adelante.

La vida de los músicos está llena de ciclos más marcados que los de la gente común. Desde la  composición de canciones, la grabación de los discos, el inicio y fin de una gira, todo siempre vuelve a empezar. Quizás el momento más difícil para un fan es cuando uno de los ciclos más grandes termina, cuando una banda decide darle fin a una etapa que por alguna u otra razón ya completó su función de vida y debe dar espacio a otro periodo, dejando que los ciclos sigan su curso, como en la vida de cualquier persona.

Sucedió así el pasado 22 de enero de 2014, cuando, en su página oficial de Facebook, la agrupación originaria de Brooklyn, Vivian Girls, anunció que su ciclo como banda había terminado. Así, como ellas lo refirieron, había llegado el momento de “dejar descansar en paz” al proyecto llamado Vivian Girls, que las había colocado como una de las bandas de chicas más populares de la escena underground de Nueva York, y, posteriormente, de la escena mundial, pues llegaron a abrir conciertos de Sonic Youth y King Khan & the BBQ Show.

Cassie Ramone (guitarra y voz), Katy Goodman (bajo y coros) y Ali Koehler (batería) fueron quienes sacaron a flote la banda cuando la escena independiente era realmente independiente, cuando el DIY era el común entre las bandas del subterraneo en Nueva York. En aquel tiempo, sus más fieles seguidores eran adolescentes y jóvenes universitarios; la actitud punk y desenfadada de este trío de señoritas que vestían como en la mejor  época del rock noventero, era el gran atractivo de Vivian Girls. Ni grandes ejecuciones, ni grandes shows,  ni siquiera el gran talento vocal de Cassie Ramone (porque realmente no lo tiene). Sin embargo, eran las pequeñas particularidades de sus integrantes las que dieron personalidad a la banda; esos detalles que hacían vibrar a las juventudes de los dos miles.

Lo de Vivian Girls no era las grandes cosas, es por eso que quizá cuando se anunció su separación, surgieron comentarios como “Vivian… ¿quién?”. Si bien es cierto que después de su último disco la banda había estado prácticamente inactiva, y que era de esperarse una noticia así – o un triunfal regreso – , el trío ya ha pasado a la historia. Pocas bandas de chicas pueden jactarse de hacerse de un estilo propio, sin ser cursi ni amelosado. Vivian Girls sonaba a la banda de tu vecino que se pasa todas las tardes ensayando la canción que parece nunca le va a salir bien; su sonido era el de un garage sucio a grandes rasgos, si nos vamos a los detalles, surf, lo fi y noise también eran otras de las cualidades de su música. Los suaves coros de Katy, las claras notas de la guitarra de Cassie al lado de su agridulce voz, y la salvaje batería de Ali, remontan a sonidos de los sesenta y setenta, con un toque de sensibilidad y sencillez que es lo que aportan las letras que cantaban estas chicas.

Su legado discográfico lo conforman tres materiales. El primero, homónimo de la banda de 2008; luego vino Everything Goes Wrong de 2009, y, por último, Share The Toy de 2011. De 2008 a 2011 la encargada de las baterías fue Fiona Campbell, pero en 2012 Eli Koehler volvió a la banda, y para este 2014 cerró con sus compañeras el ciclo de Vivian Girls. Su último concierto lo ofrecieron en la cuidad que vio nacer a la banda: el Death by Audio; las entradas para este show se agotaron en tan sólo dos horas.

Pero, como dije, es tan sólo un ciclo que se acaba entre tantos que hay en la vida de los músicos, y tanto es así, que las tres chicas comenzaron otros proyectos antes de que su banda génesis tuviera un final claro. Ya no tendremos más de esa música fresca y cruda creada por un inigualable sentir femenino, sin embargo, podemos seguirles el rastro a estas tres chicas en tres proyectos más. A Cassie Ramone como guitarrista de The Babies, al lado de Kevin Morby (The Woods), Justin Sulliva, y Brian Sleyer. Ya tienen dos álbumes, un EP y un material más en vivo; su música se clasifica dentro del garage rock.

Katy Goodman es la vocalista y  bajista de La Sera, al lado de Jennifer Prince (guitarrista) y Brady Hall (baterista, tecladista y coros). Siguen una línea mucho más tranquila que la de Vivian Girls, reflexiva, más tendiente al pop y que recuerda a los inicios del movimiento “indie”.

Ali Koehler dejó la batería (pues también fue baterista de Best Coast) y ahora es guitarrista y vocalista de Upset, otra banda de chicas que crea con su música un punk amigable, tendiente al rock pop que Goodman hace con La Sera, pues Jennifer Prince también toca la guitarra aquí, y Paty Schemel se encarga de la batería.

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Escucho luego escribo.

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