La persona y el personaje de Marcela Viejo

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Es constante que en el pensamiento de un fan, la admiración que le evoca un artista es por quien proyecta ser en el escenario, por sus composiciones melódicas, por sus letras o por su lenguaje corporal. Pero, como en todo escenario, muchas veces es un espectáculo armado.

¿Qué tanto los artistas dejan ver de sí mismos en cada show, en cada canción? ¿Podemos decir que realmente conocemos algo real, algo sensato, de nuestros ídolos a través de su arte? ¿Es tan sólo apariencia o es real su intensa personalidad que suele sorprendernos? Pensar en el hacer música como un proceso cuya finalidad es reflejar la personalidad de su creador es otro nivel, es discernir entre lo que haces por placer y lo que haces por necesidad; tal vez un poco de ambos.

En un caso particular, hablamos con una de las mujeres más sobresalientes y queridas de la escena independiente en México, Marcela Viejo, integrante de la banda regiomontana Quiero Club y que esta primera mitad del año resalta por su participación en el nuevo disco de Rebel Cats, Rebel Cats & sus amigos, con la canción “Mala Influencia”. Podríamos enumerar varios adjetivos describiendo a Marcela en cada show, pero ¿Con cuántos de estos ella se siente identificada?

La historia no empezó con Quiero Club, la Marcela Viejo que conocemos nació como DJ en Barcelona, entre 2001 y 2003, dando shows en bares de música pop bailable, al lado de una amiga –Andrea, quien la invitó a crear un set juntas. Ella había crecido al lado de amigos músicos (miembros de bandas como Kinky, Zurdok y Plastilina Mosh) pero a pesar de esa cercanía nunca se había planteado hacer música, ni dedicarse de lleno a ella. “Mi primer acercamiento fue de DJ, pero nunca fue algo en serio, fue un hobbie. En Barcelona vi a muchos artistas como Ellen Allien y empecé a notar que toda esa oleada me influía mucho. Viéndolos en el escenario, tengo un recuerdo de mi diciendo: A ver, si ellos pueden, yo también”.

Y por sorprendente que parezca, cuando nació el proyecto “Quiero Club”, Marcela no estuvo en la fase gestal de la banda. “Sin saber bien que iba a hacer regrese a México y al siguiente sábado de que llegué a Monterrey hubo un Happy Fest, entre los que tocaron estaban Quiero Club, pero de manera informal, era la primera vez que se juntaban Priscila, Gustavo y Bosco a tocar. Tocaron “No Coke” y “Pecan Pie” pero en versiones súper austeras, a mí me tocó verlos en el público y me pareció muy padre e hicieron una coreografía que me gustó, era como lo que yo venía viendo en España”. Fue ahí que conoció a Priscila, empezaron a frecuentarse para después unírseles en la banda, con un teclado de segunda mano. La química surgió desde sus primeros coros en “Pecan Pie”.

“Creo que desde chiquita tenía un poco el gusanito de la música y no me atrevía, o no me daba cuenta, porque no tenía amigas con quien sentarme a tocar. Todos mis amigos eran hombres y no es que fueran machistas pero como que no se daba tanto el espacio a una mujer, por eso cuando conocí a Priscila fue un click inmediato. Y cada vez que conozco a una chava que haga música en México me emociono, de inmediato la paso a mi lista de amigas o lo intento, porque me gusta mucho identificarme con mujeres que se dedican a esto”.

Después del éxito que Quiero Club tuvo en la radio y en su temprana participación en el Vive Latino, todo fluyó solo. Actualmente los recordamos por la emblemática “Let Da Music”, sus bailes y su ropa colorida, sin embargo ¿Qué hay con eso? ¿Quiénes son esos disfrazados? “Con Quiero Club empezó así colorido, natural, porque nos daba mucha risa ponernos vestuarios que nos encontrábamos, cosas escandalosas. Algo en lo que siempre estuvimos de acuerdo es que la imagen es muy importante para un músico, yo siempre he tenido la filosofía de que no puedes subirte al escenario con la misma ropa con la que vas al super, tienes que respetar el escenario y meterte en el papel que quieres interpretar entonces, el vestuario, aunque parezca algo material o sin importancia, sí le da bastante carácter y personalidad”.

¿Y Marcela Viejo cómo se siente con eso? “Mi estilo personal es relajado. Me gustan todos los tintes góticos, todo lo negro. También lo colorido, lo cirquero, depende del humor en el que ande porque generalmente tiendo a lo oscuro, a las cosas grandes, gigantes, si es para mí bastante importante cuidar mi imagen antes de salir al escenario, porque es así como habla el cuerpo también, tu ropa”.

Siendo así, Marcela Viejo disfruta de lo que puede expresarle al público con su forma externa, pero sin duda, sus composiciones e interpretaciones son algo que la caracteriza y sin embargo, se prestan demasiado a la valoración subjetiva de todos los que la hemos escuchado. ¿Qué sucede con Marcela Viejo cuando compone? “Soy bastante disciplinada, intento ponerme horarios como todos los días, a tal hora a escribir algo o ponerme a tocar. Pero es algo como espiritual, aunque luego parezcan de juguete las canciones, en realidad estamos moviendo fibras de muy adentro de nosotros y es una forma de vida, una vez que empiezas no puedes cambiar esa manera de vivir”.

“Todo el proceso es muy divertido. Al principio está el nervio de ver que va a salir, hay que provocar ideas, es mucha emoción cuando sacas una melodía y dices ‘esa me gusta’,  ‘ahí sentí algo, quiero seguir con esta idea’. Es muy bonito cuando empiezas a plasmar todas las piezas, una vez que ya tienes definida la composición, es bien divertido también cuando entras al estudio a grabar y vez todos los efectos y todas las maneras en que tu idea puede extenderse. Entonces es un proceso muy bonito desde el principio, y el resultado pues es increíble. Me imagino como cuando se tiene un hijo, no he tenido uno pero me imagino que es así cuando te dan al bebé, la primera vez que lo vez, cuando vez el producto, el resultado es bastante gratificante”.

Prácticamente, Marcela Viejo ha vivido su reconocimiento personal como músico junto con todo su público, sus gustos y su experiencia se ha ido plasmando en cada trabajo, en cada colaboración. Pero personalmente, ¿Qué escucha Marcela Viejo cuando no está representando a la artista?

“Me gusta mucho la música electrónica, por ejemplo como la de Miss Kittin, me encanta que tiene voces habladas, pero con melodías bonitas. La música electrónica está llena de detalles y me gusta eso, en realidad cuando estoy sola casi siempre escucho música electrónica, cosillas bailables, pero escucho de todo, me gusta la cumbia también, el rockabilly, me gusta el rap. El último disco de Miss Kittin, el de Javiera Mena. Me gusta mucho el pop, que tenga buena letra y que diga algo”.

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Entonces para Marcela Viejo, ¿La apariencia es parte del artista, o viene con la personalidad propia de la persona? “Es una combinación de las dos cosas, pues obviamente es tu personalidad la que se plasma en el personaje que tu creas para salir en el escenario, pero yo la verdad, considero que soy una persona que es un personaje arriba y abajo del escenario. Tengo bastantes moods, a veces soy más relajada, a veces más intensa. Varia. Pero si es importante proyectarte, anunciar tu arte, porque ¿De qué sirve que haya muchos músicos súper talentosos con sus increíbles canciones en sus computadoras? También tengo esa filosofía de exponer, que la gente se entere de lo que estás haciendo”.

En conclusión, Marcela Viejo es un personaje; pero es un personaje en vida, no sólo en el escenario, ella vive y anda con la Marcela Viejo que es sobre el escenario, disfrutando, fluyendo, expresando, haciendo lo que le gusta y, que sobre todo eso, se nota en su trabajo profesional. En el futuro podemos esperar mucho más de este trabajo tan único, pues se cumplen 10 años de Quiero Club y harán algunas fiestas para festejarlo, darán una gira en Sudamérica. Como Marcela Viejo también prepara algunas sorpresas pues se encuentra trabajando en composiciones personales, “electrónica melodiosa”, y tal vez este año podamos escuchar algunos sencillos en la radio o en otras plataformas. “Yo espero este año poder sacar algo de lo que yo toco, quiero grabarlo subirlo a Soundcloud y mostrarlo para que vean ese otro lado mío. A ver qué tal queda”.

(Fotografías por Nydia Valerio)