Tonalidades opuestas: The White Stripes

¿Qué sensaciones te despierta el color rojo cuando lo ves? ¿O el blanco? ¿O incluso el negro? Algo muy sencillo y a la vez difícil de responder. Podríamos decir, en primera instancia, pasión, pureza o soledad. Pero a mí lo que se me viene a la mente con esos colores es rock. Claro que esto no es nada fortuito, ya que se lo debo a una banda que a finales del siglo XX y principios del XXI resaltó no sólo por esos colores, sino por la música que tocaban, y que resultó ser simplemente Blues con toques de rock y folk, ejecutado –al principio– por una supuesta pareja de hermanos, después esposos y al final simplemente compañeros.

Cuando algo de estas magnitudes sucede es imposible pasar por alto el legado musical que una banda, va dejando en la industria musical y que no para ahí, sino que sigue extendiéndose como ramificaciones que penetran en todo lo que se les pone a su paso. Dejando de lado toda la polémica que giraba alrededor de este dúo, su música fue una especie de respiro para un final de siglo que estaba dominado por proyectos nada relevantes e incluso prefabricados.

Conformado por el multi-instrumentista y polifacético Anthony Gilis, mejor conocido como Jack White, en las guitarras y la voz, y la peculiar belleza de Meg White haciendo sonar los tambores y metales en la batería. Su música llegó para impactar un poco la escena que se vivía en ese momento. Con un garage rock, blues e incluso poco de folk, The White Stripes llamaron la atención por retomar un rock crudo, que no empleaba un bajo, una segunda guitarra, ni un teclado. Sólo se escuchaba la primer guitarra tocando algunos acordes y riffs, donde la estructura era llevada por una batería muy potente que delineaba el camino que las canciones tenían que llevar.

El éxito fue casi inmediato, como un balde de agua fría para las conciencias de los rockeros que voltearon rápidamente a ver lo que hacía esta pareja proveniente de Detroit. Con seis álbumes de estudio que arrasaron con varios premios en toda su trayectoria, varios Grammys por nominaciones relacionadas con mejor disco rock, mejor canción rock, mejor álbum alternativo, etc., estando siempre entre los primeros diez de la lista de Billboard y vendiendo millones de copias por todo el mundo, el éxito fue algo muy común para la banda, teniendo esto tal repercusión que Jack White fue considerado uno de los mejores guitarristas de todos los tiempos por la revista Rolling Stone, ocupando el puesto #17, que lo ponía encima de mu????????e nista Rolling Stone, ocupando el puesto # White fue considerado uno de los mejores guitarristas de todos los tiemposúsicos de la talla de Frank Zappa y Van Halen.

Sus presentaciones tenían algo peculiar, pues, apartado de su sonido distorsionado y que te remite a ciertos pilares de cómo debe sonar el rock, la uniformidad de dos colores fue lo que caracterizó ese concepto. El rojo y el blanco –al final un poco de negro– eran las tonalidades más representativas de esta pareja; portadas de discos, color de sus instrumentos, de su vestimenta, de la escenografía, de todo lo que los rodeaba.

En una entrevista para el diario El País, Jack White resume lo que fue el grupo y el porqué de toda esta representación en el escenario. “Queríamos tocar blues, pero no queríamos parecer un jodido grupo de blues. Por eso vestíamos uniformados de blanco y rojo. Por eso no teníamos un bajista. Nadie al vernos debía asociarnos con el blues”.

Para el año 2007 la banda pasaba por una crisis, pues paralelamente al éxito que obtenía su último disco de estudio Icky Tump, Meg comenzaba a sufrir ataques de ansiedad que la imposibilitaban para tocar la batería, incluso tuvieron que suspender una gira mundial. En fin, después de todos estos problemas y de tres años de inactividad, el dueto hizo formal su separación en un comunicado en el 2011.

¿Qué se necesita para ser un genio musical? Realmente no tengo la respuesta, pero con sólo observar un poco en la escena musical actual (y de años anteriores) podemos ver un brillo, una especie de destello muy peculiar en ciertos músicos que sobresalen de manera impresionante. Esto ha hecho que la atención caiga totalmente en esos personajes, en esos Rockstars que, de un momento a otro, se vuelven un equivalente a la realeza y van perdiendo poco a poco los pies de la tierra y que, por un poco más de una década, solo se vistieron de blanco y rojo.